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Rosa Maria Plana - Naturopatía - Homeopatía
26 febrero 2012
30 enero 2012
Antimonium Crudum... 'La evasión a través de la sensibilidad y el romanticismo'
Antimonium crudum (sulfuro negro de antimonio) posee una personalidad que se asemeja por su evasión a Sulphur (hay azufre presente en el compuesto), aunque esta evasión más que intelectual es emocional y afectiva. Antimonium es un medicamento lleno de símbolos sobre su condición más profunda que es el miedo a la vida, una negativa volitiva de avanzar y crecer. Aparentemente parece tener síntomas y rasgos mentales discordantes y contradictorios pues por un lado exhibe un carácter intolerante y reactivo, y por el otro se presenta como una persona sensible, romántica y sentimental. La primera faceta es más típica de niños pequeños y la segunda de adolescentes y adultos. Pero ambas tienen el mismo significado.
El niño Antimonium se asemeja a Chamomilla y Cina (con los cuales forma el trío de los niños caprichosos), es un niño por lo general un tanto mayor (3 a 4 años) que lo que suelen ser los bebés Chamomilla y los niños Cina (de 2 a 3 años) aunque lo anterior no es regla. Antimonium crudum de pequeño es muy desagradable y se caracteriza por ganarse la inmediata repulsión de propios y extraños, es intolerable, todos los niños evitan y los adultos le pierden la paciencia casi de inmediato. Durante la entrevista homeopática se tira al suelo y patalea o es capaz de golpear o morder a sus padres y al médico. Es un niño hosco, siempre malhumorado e insatisfecho, muy irritable, llora cuando lo tocan, no tolera que lo contradigan. Son niños rudos, ásperos y taciturnos. No hablan y su gesto es muy serio o de gran tedio. Son extraordinariamente obstinados.
Por lo general no es común observar estos rasgos en adolescentes o adultos, pero cuando se presentan, lo más típico es la naturaleza reservada y seria, así como el carácter hosco y la repugnancia hacia todo. Se les ve embotados, apáticos, estupefactos (como si estuvieran intoxicados) y la insatisfacción es más marcada. Aborrece todo durante la adolescencia, incluso a la gente (misantropía), llegando incluso a la histeria, con llanto o sonambulismo.
Sin embargo la personalidad clásica de Antimonium crudum, sentimental y romántica, se observa con mucha más frecuencia en la adolescencia, cuando los jóvenes descubren el sexo opuesto pero se sienten muy inseguros para expresar abierta y frontalmente sus sentimientos y cuando las emociones se desbordan y son incontrolables. Este es el remedio del enamoramiento extremo o patológico, de los amores platónicos y utópicos que se viven en secreto o en silencio (con exaltación extática caminando a la luz de la luna), de la gente que se enamora de artistas o de personas lejanas, convirtiéndolas en sus musas; todo esto es relativamente normal en los adolescentes que comienzan a relacionarse y a expresarse poco a poco, pero en el adulto refleja un profundo bloqueo e incapacidad afectiva. El adulto Antimonium teme al amor verdadero y responsable, y por ello idealiza el amor hasta convertirlo en algo etéreo e inalcanzable, que por lo mismo se vuelve innecesario buscarlo. Desea a la mujer ideal, a una pareja perfecta. Ama a alguien que no existe, que ha creado en su mente. Es el remedio de los amores cobardes e ilusos.
Estos sujetos en su mayoría pertenecen al sexo masculino, también tienden a enamorarse de manera extrema y dolorosa, usualmente de personas inalcanzables; sin embargo, a diferencia de Natrum o de Staphysagria que se llenan de pesar por este tipo de situaciones, Antimonium cae en un estado bohemio y melancólico, una mezcla de pena romántica, estoica decepción y vena poética (Antimonium es el poeta de la materia Médica, habla en verso o se expresa en forma elevada y rebuscada). En estos estados Antimonium se queda en cama, meditando sobre su situación y alimentado vanas ensoñaciones, se siente descorazonado y no pide nada.
Cuando la gente de Antimonium llega a expresarle a alguien su amor, lo hace de una manera tan intensa y ferviente que apabulla y asusta a la persona amada, la cual ante tal desbordamiento de sentimientos suele rechazarlo, lo cual lo hiere profundamente. Aunque el nivel efectivo básico de Antimonium crudum es el del enamoramiento idealista, en algunos casos puede llegar a ser amoroso, apasionado, o incluso lascivo.
Algunos Antimonium son muy intensos y llenos de pasión erótica, sin embargo, nunca expresa ningún tipo de agresión en este sentido, pues prevalece la dulzura y la suavidad.
Suspira (el síntoma es tan intenso como en Ignatia), sobre todo en la tarde. A diferencia de Pulsatilla, el caminar al aire libre agrava todo sus síntomas, sobre todo su depresión.
Los síntomas físicos de medicamento, asimismo, son un reflejo de su bloqueo vital.
La clásica agravación por el baño, sobre todo si es con agua fría, así como el empeoramiento general por toda forma de calor radiante a simple vista parecieran síntomas contradictorios. El agua y el calor son, en este caso símbolos arquetípicos que representan respectivamente las emociones (fluidas y transparentes) y la calidez de amor verdadero, en este mismo sentido Sulphur se agrava por el agua y por el calor. Ambos no desean contactar realmente con los sentimientos no con el amor. Sulphur se refugia en la teorización intelectual y Antimonium se ampara en la deformación caricaturesca, infantil o exagerada, de su amor. Los trastornos por alimentos ácidos pueden verse como una intolerancia a la acritud de la vida, prefiere el amor perfecto aunque inaccesible que encarar el dolor y la crisis de amor maduro y la responsabilidad vital plena.
La lengua, cubierta de una gruesa capa espesa y blanca, simboliza la incapacidad de la comunicación verdadera. Los trastornos digestivos y la dispepsia reflejan la indigestión vital que vive el individuo. Antimonium crudum, como Nux vomica, tiene trastornos por excesos en la comida, sin embargo la diferencia radica en que mientras Nux come en exceso alimentos muy pesados y condimentados, el exceso de Antimonium es de comida relativamente simple, alimentos comunes, lo cual es muy significativo. Por último, las callosidades corneas en las plantas de los pies que le impiden caminar, son extremadamente sugerentes a nivel simbólico: No quiere avanzar en la vida.
En los estados de mayor deterioro, evasión y depresión, el paciente se torna olvidadizo o hasta idiota, realiza actos tontos, pudiendo llegar a desarrollar impulsos suicidas, sobre todo de noche en cama, que los obligan a levantarse. Es entonces, cuando el más exaltado de los enamorados, el más idealista de los caballeros, el que vivía como en un sueño, ahora cansado y asqueado de una vida sin sentido, oscila entre el olvido, la pérdida de su identidad y el hastío.
Por el Dr. Gilberto Quintero Ramírez. Autor del libro “Reparemos el Sistema Inmunológico”
(A mis queridos amigos y colegas peneleros y ericksonianos. Con todo mi cariño. Prepárense.. o no y mucho más...)
El niño Antimonium se asemeja a Chamomilla y Cina (con los cuales forma el trío de los niños caprichosos), es un niño por lo general un tanto mayor (3 a 4 años) que lo que suelen ser los bebés Chamomilla y los niños Cina (de 2 a 3 años) aunque lo anterior no es regla. Antimonium crudum de pequeño es muy desagradable y se caracteriza por ganarse la inmediata repulsión de propios y extraños, es intolerable, todos los niños evitan y los adultos le pierden la paciencia casi de inmediato. Durante la entrevista homeopática se tira al suelo y patalea o es capaz de golpear o morder a sus padres y al médico. Es un niño hosco, siempre malhumorado e insatisfecho, muy irritable, llora cuando lo tocan, no tolera que lo contradigan. Son niños rudos, ásperos y taciturnos. No hablan y su gesto es muy serio o de gran tedio. Son extraordinariamente obstinados.
Por lo general no es común observar estos rasgos en adolescentes o adultos, pero cuando se presentan, lo más típico es la naturaleza reservada y seria, así como el carácter hosco y la repugnancia hacia todo. Se les ve embotados, apáticos, estupefactos (como si estuvieran intoxicados) y la insatisfacción es más marcada. Aborrece todo durante la adolescencia, incluso a la gente (misantropía), llegando incluso a la histeria, con llanto o sonambulismo.
Sin embargo la personalidad clásica de Antimonium crudum, sentimental y romántica, se observa con mucha más frecuencia en la adolescencia, cuando los jóvenes descubren el sexo opuesto pero se sienten muy inseguros para expresar abierta y frontalmente sus sentimientos y cuando las emociones se desbordan y son incontrolables. Este es el remedio del enamoramiento extremo o patológico, de los amores platónicos y utópicos que se viven en secreto o en silencio (con exaltación extática caminando a la luz de la luna), de la gente que se enamora de artistas o de personas lejanas, convirtiéndolas en sus musas; todo esto es relativamente normal en los adolescentes que comienzan a relacionarse y a expresarse poco a poco, pero en el adulto refleja un profundo bloqueo e incapacidad afectiva. El adulto Antimonium teme al amor verdadero y responsable, y por ello idealiza el amor hasta convertirlo en algo etéreo e inalcanzable, que por lo mismo se vuelve innecesario buscarlo. Desea a la mujer ideal, a una pareja perfecta. Ama a alguien que no existe, que ha creado en su mente. Es el remedio de los amores cobardes e ilusos.
Estos sujetos en su mayoría pertenecen al sexo masculino, también tienden a enamorarse de manera extrema y dolorosa, usualmente de personas inalcanzables; sin embargo, a diferencia de Natrum o de Staphysagria que se llenan de pesar por este tipo de situaciones, Antimonium cae en un estado bohemio y melancólico, una mezcla de pena romántica, estoica decepción y vena poética (Antimonium es el poeta de la materia Médica, habla en verso o se expresa en forma elevada y rebuscada). En estos estados Antimonium se queda en cama, meditando sobre su situación y alimentado vanas ensoñaciones, se siente descorazonado y no pide nada.
Cuando la gente de Antimonium llega a expresarle a alguien su amor, lo hace de una manera tan intensa y ferviente que apabulla y asusta a la persona amada, la cual ante tal desbordamiento de sentimientos suele rechazarlo, lo cual lo hiere profundamente. Aunque el nivel efectivo básico de Antimonium crudum es el del enamoramiento idealista, en algunos casos puede llegar a ser amoroso, apasionado, o incluso lascivo.
Algunos Antimonium son muy intensos y llenos de pasión erótica, sin embargo, nunca expresa ningún tipo de agresión en este sentido, pues prevalece la dulzura y la suavidad.
Suspira (el síntoma es tan intenso como en Ignatia), sobre todo en la tarde. A diferencia de Pulsatilla, el caminar al aire libre agrava todo sus síntomas, sobre todo su depresión.
Los síntomas físicos de medicamento, asimismo, son un reflejo de su bloqueo vital.
La clásica agravación por el baño, sobre todo si es con agua fría, así como el empeoramiento general por toda forma de calor radiante a simple vista parecieran síntomas contradictorios. El agua y el calor son, en este caso símbolos arquetípicos que representan respectivamente las emociones (fluidas y transparentes) y la calidez de amor verdadero, en este mismo sentido Sulphur se agrava por el agua y por el calor. Ambos no desean contactar realmente con los sentimientos no con el amor. Sulphur se refugia en la teorización intelectual y Antimonium se ampara en la deformación caricaturesca, infantil o exagerada, de su amor. Los trastornos por alimentos ácidos pueden verse como una intolerancia a la acritud de la vida, prefiere el amor perfecto aunque inaccesible que encarar el dolor y la crisis de amor maduro y la responsabilidad vital plena.
La lengua, cubierta de una gruesa capa espesa y blanca, simboliza la incapacidad de la comunicación verdadera. Los trastornos digestivos y la dispepsia reflejan la indigestión vital que vive el individuo. Antimonium crudum, como Nux vomica, tiene trastornos por excesos en la comida, sin embargo la diferencia radica en que mientras Nux come en exceso alimentos muy pesados y condimentados, el exceso de Antimonium es de comida relativamente simple, alimentos comunes, lo cual es muy significativo. Por último, las callosidades corneas en las plantas de los pies que le impiden caminar, son extremadamente sugerentes a nivel simbólico: No quiere avanzar en la vida.
En los estados de mayor deterioro, evasión y depresión, el paciente se torna olvidadizo o hasta idiota, realiza actos tontos, pudiendo llegar a desarrollar impulsos suicidas, sobre todo de noche en cama, que los obligan a levantarse. Es entonces, cuando el más exaltado de los enamorados, el más idealista de los caballeros, el que vivía como en un sueño, ahora cansado y asqueado de una vida sin sentido, oscila entre el olvido, la pérdida de su identidad y el hastío.
Por el Dr. Gilberto Quintero Ramírez. Autor del libro “Reparemos el Sistema Inmunológico”
(A mis queridos amigos y colegas peneleros y ericksonianos. Con todo mi cariño. Prepárense.. o no y mucho más...)
24 enero 2012
Mentres jo respiri
tu respires
en els perfums d’aquesta existència,
completa en la nova força
quan el dolor ha deixat de ser aquella serra.
Em trobo en l’amor
i em retrobo en la lleugeresa.
Els fils de la nit em fan sovint pesigolles
en els perfils dels somnis.
Deixo anar les transparències cansades
i unes solideses passades
Trobant-nos en un cos nou.
Mentre jo respiri
Tu respires
agafant de nou en nou
el vermell, el blau,
el verd i el groc…
acaronant la llum
que s’escola entre els meus dits
lluny del fred,
de la duresa i la por,
sentint en la senzillesa
d'un càlid silenci.
(28-01-2010 - 28-01-2012)
tu respires
en els perfums d’aquesta existència,
completa en la nova força
quan el dolor ha deixat de ser aquella serra.
Em trobo en l’amor
i em retrobo en la lleugeresa.
Els fils de la nit em fan sovint pesigolles
en els perfils dels somnis.
Deixo anar les transparències cansades
i unes solideses passades
Trobant-nos en un cos nou.
Mentre jo respiri
Tu respires
agafant de nou en nou
el vermell, el blau,
el verd i el groc…
acaronant la llum
que s’escola entre els meus dits
lluny del fred,
de la duresa i la por,
sentint en la senzillesa
d'un càlid silenci.
(28-01-2010 - 28-01-2012)
17 enero 2012
Volver a casa...
Hace unos días, recibí este correo de una paciente que viene a verme para elaborar su duelo, la pérdida de un hermano suyo que murió de cáncer siendo aún joven. Como un buen proceso de duelo, en su día, salieron todos sus miedos, fantasmas que la acompañaban durante años y su terapia ha sido un viaje muy interesante en el que la terapia regresiva ha tenido un papel fundamental para ella poder ver y comprender. A través de la TVP ha descubierto grandes cosas...
Le pedí permiso para publicarlo en el blog omitiendo detalles de su vida personal, así como su nombre real. De este modo, colaboro en su deseo de proclamar a los cuatro vientos que morir no es más que una vuelta casa.
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Estoy haciendo mis deberes de anotar en un diario las secuencias en las que me veo cada día y voy encontrando el gusto a esto. Es un ejercicio muy bueno para conocerse. Empiezo a darme cuenta, después de ocho meses de duelo, lo agradecida que me siento por este proceso y nunca lo hubiera dicho antes, me ha abierto una puerta a conocerme más, afrontar mis miedos más atroces. Ver cara a cara la vida y la muerte.
A menudo me viene la imagen de que la vida y la muerte son como el mar con su oleaje que se arrima a la orilla, allí da y suelta de su superficie y profundidad y recibe de la arena, de la playa tesoros que ella tiene por recibir. Lo sucio, lo tóxico, lo absurdo lo escupe… como si un drenaje se tratara, primero se lo queda y luego, lo suelta y lo devuelve para quien es en realidad. La ola parte nuevamente para volver al mar, su casa, a la inmensidad, al todo más absoluto. Las olas, fíjate, parten ágiles y sencillamente, para volver a casa…
Nosotros, un día, también partimos para entregar y entregarnos a la vida. Y en la medida que nosotros vamos dando, la vida nos va entregando en experiencias, sabiduría.
Un bolsillo para dar y el otro para recibir es lo que llevamos en el alma y sé que me vas a decir que mejor no compartimentar y ponerlo todo en un solo sitio. ;-)
Finalmente, partimos, repletos de tesoros y con el drenaje que ha hecho nuestro cuerpo físico, en una vida que yo deseo consciente, esperando marchar a través de una muerte consciente para volver a casa. Cada uno a su casa, es como lo veo yo, como seres singulares, como lo es la consciencia.
Lo mejor es que en este partir y volver nunca estamos solos. He entendido cuando me dices que en muchas ocasiones este sentimiento de soledad viene por la disociación que vivimos con nuestro interior y la acumulación de las resonancias con nuestro pasado. He visto que es verdad, que reconectándome en mi centro, de golpe, sin más esfuerzo, me he visto ahí, completa, que no me falta nada. Salen grandes verdades.
Sé que hay alguien que me acompaña, alguien muy antiguo que me protege porque desde la muerte de mi hermano, me han pasado cosas casi mágicas y siento que el proceso de su enfermedad ha servido para podernos despedir desapegándonos de la materia, pero aún me puede el echarle en falta, el sentimiento. Sé que aún necesito tiempo, mucho más.
Sé que él está para re-sintonizarme con esta dimensión espiritual y es una gran oportunidad que tengo, esto me hará mejor persona y mi puzle de esta vida, algún día, recobrará sentido y un bonito paisaje con él integrado desde donde está. No lo veo todavía, pero siento que es así.
Cada vez que he hecho una regresión contigo y he revivido las múltiples muertes en las que me he visto, he comprendido que la muerte es una experiencia más dentro de todas las experiencias que a mi alma le ha tocado vivir y es maravilloso ver y vivir esta eternidad.
A veces, morir era un irse suave y plácidamente, llena de luz y esperanza. Otras, eran dolorosas o traumáticas experiencias, el alma salía de un traje pesado, un disfraz de encima… pero, lo magnífico es que cuando la muerte era provocada y había tanta oscuridad con un sentimiento profundo de culpa, siempre, siempre había esa luz allí, esperándome, iluminando el camino a casa.
Morir no es más que sacarse un vestido, un vestido muy pesado que era imprescindible para vivir en una existencia en la densidad.
Siento que es hora de contarlo a los cuatro vientos, quiero explicarlo, invitar a la gente que tenga estas experiencias, escribirlo, comunicarlo, transmitirlo con fuerza porque para mí ha sido encontrar mi certeza, ya no me hará más falta la fe ciega.
Nadie debería temer la muerte. Lo difícil tiene que ser nacer en un cuerpo denso como me comentas tú. No sé como proclamar que nadie tema morir para no entrar en confusión antes del gran paso... Es simplemente volver a casa.
Gracias nuevamente por todo. Un beso.
Carina P.
30 noviembre 2011
La Hipnosis Ericksoniana con PNL: El Viaje al Inconsciente.
La Hipnosis Ericksoniana o conocida también como Naturalista no se aprende en los libros, se vive. De vivirla, se aprende. Es un estado alterado de conciencia, de trance, sopor sin perder la conciencia del todo y en base a las herramientas que da la Programación Neurolingüística.
Cuando nos hablan de hipnosis siempre nos vienen a la memoria aquellos espectáculos de la tele en la que el hipnotizador le ordena a una persona inocente con un simple toque en la frente o un mandato de voz. Sin ánimo de desmontar el espectáculo, teniendo conocimiento de PNL y de Hipnosis, me atrevo a decir que en estos casos, las personas invitadas ya han sido ‘trabajadas’ con anclajes para poder hacer la demostración en público y me atrevo aún más a añadir que estos anclajes tienen que ser en varias sesiones para que puedan resultar tan eficaces en un escenario.No quiero extenderme más en este aspecto, porque quiero comentar un poco por encima la Hipnosis Ericksoniana que es mucho más interesante…
Os presento, muy por encima, a Erickson…
Milton Erickson fue considerado el mejor hipnotizador. Muchas curaciones con pacientes desahuciados y de personas que no encontraron solución a sus problemas con nadie, la obtuvieron con Erickson; de ahí su fama. Un hombre entregado, un anti teórico. No dejó material escrito y todo lo que se conoce es a través de sus alumnos, que algunos de ellos convivían veinticuatro horas con las cintas grabadas por el maestro.
Para Erickson paciente y terapeuta son un tándem, establecen una alianza en la que juntos deben desbaratar las resistencias del inconsciente en desaprender lo viejo y molesto que limita y acaba produciendo enfermedades o alteraciones psicosomáticas y aprender desde el recurso de la propia persona, comportamientos más adaptados que permitan seguir la vida con verdadera eficacia para llegar a la felicidad como protagonista de la propia historia.
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En nuestro día a día ya lo hacemos…
Cada día, a lo largo de nuestra jornada, cuando perdemos nuestra atención en lo que nos rodea, en lo que hacemos, la cabeza se nos va, entramos en una especie de trance muy suave. Igualmente, cada noche, entramos en trance más profundo hasta desembocar a nuestro sueño. Anoto este detalle porque este tipo de hipnosis es un ejercicio que hacemos por inducción ya conocido por nosotros cada día, aunque con una finalidad concreta, terapéutica.
El inconsciente, una puerta que se abre…
Comparto, sin dudas, con todos mis colegas hipnotizadores de este sistema, la fascinación, siendo la puerta de entrada a profundidades para nosotros desconocidas de manejar. Un acceso profundo, íntimo, tan agradable que resulta como una droga a quien accede a él, ampliando unos márgenes, una sensibilidad a partir del momento que se accede, la persona se da cuenta que posee todos los recursos que puede precisar en toda su vida en cualquier momento, es tan sencillo como saber cómo acceder.
Es un arte como lo es la música…
Es un arte y como arte depende de la destreza del hipnotizador para poderte llevar, saberte inspirar una buena confianza (rapport), te sientas cómodo, te sientas seguro y quieras realizarlo en un buen ritmo y en la melodía de las palabras, de su voz.
Nadie pondrá en ti, en una inducción ericksoniana, lo que no quieres para ti porque sales de inmediato. Nadie te hará ladrar a cuatro patas ni te alterará tus valores, tu sentir porque sales de inmediato. La hipnosis de Erickson es suave, a su vez, muy profunda…
A través de mis trances he viajado a mis resortes, a mis emociones más hermosas, a mis amores, a mis sonrisas, a mis descubrimientos emocionales, consiguiendo la paz de donde pensaba no había ya para mí. He viajado a mi juventud, recordando aromas, colores, formas, he sentido la fuerza de mi adolescencia, conectando con detalle a mis trece años y la he revertido a mi presente, he vuelto a tocar el piano en un escenario cuando no me tocaban los pies al suelo a mis cinco, sintiendo la excitación y la diversión de una niña, he vibrado de emoción cuando el chico que me gustaba a los dieciséis me dijo que me amaba, he vuelto a amantar del pecho de mi madre y he redescubierto su amor hacia mí, su ternura, sus manos, su mirada joven, mi comodidad de bebé en su regazo, que había quedado borrada por mis traumas y me he dado cuenta del mal acento que hacemos en la vida quedando relegados tantos y tantos recuerdos tan hermosos.
He sanado con algunos de los maestros más importantes de mi vida y me he reconocido en un poder nuevo, re-aprendiendo lecciones.
He descubierto que mi inconsciente es mi gran amigo, que todos los libros que hablan de demonios son mentira y que me conecta a un universo cuántico del cual no sé dónde están los límites ni si tan siquiera los descubriré algún día. Sé que esto me lo llevaré conmigo el día que me vaya de este mundo.
He descubierto que en él estoy multiplicada y estamos todos conectados por mil. Que cuando se abre, se expande, se centra, se ordena, crece y puede volver a hacer el movimiento contrario… y el poder que tiene es tan inmenso que toda tu energía se engrandece.
Pienso que es la llave desde otra perspectiva más humana, no queriendo decir menos espiritual para entender desde una parte que ya entiende, muy sincera lo que es el ser humano para volver a confiar de nuevo en él.
La hipnosis es un recurso muy rápido, profundo y de efectos de los que no tienes que estar pendiente porque ya te mueve sin tú darte ni cuenta.
Lo hermoso, a mi modo de entender a diferencia de otras técnicas, es que te llevan de la mano desde lo que tienes tú y eres tú. Puedes usar la metáfora o no, entrando en un estado de trance o sopor…
Ya… pero, ¿Todos estamos preparados? ¿Alguien se ha quedado enganchado?
Todos estamos preparados para la Hipnosis. Hay personas más fáciles que otras de inducir y dependerá de la destreza, de la confianza entre ambos.
Una de las dudas recurrentes es si uno se puede quedar enganchado en un estado permanente hipnótico. La respuesta es no. Siempre se sale. En algún caso, la persona se siente tan a gusto que hay resistencia en salir, pero acaba siguiendo la orden del inductor.
Produce un gran beneficio al organismo, ayudando a eliminar tensiones físicas, emocionales. Reduce ligeramente la tensión arterial, regulando el ritmo cardíaco y respiratorio. Equilibra los hemisferios cerebrales y la bioenergía del cuerpo.Para hipnotizar no se necesitan dotes especiales, lo que se entiende como ‘poder mental’. Sí la destreza de saber llevar a la persona en lo que necesita y saber transmitir, vivir y sentir un buen acompañamiento a la persona que hipnotizas, llevar de la mano, de la voz, sostener el proceso con suavidad, conocer bien lo que maneja y moverse con seguridad y firmeza.
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(A Fuensi García, con cariño muuuuy suavemeeenteee…. ;-) )
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12 noviembre 2011
Aprenc i desaprenc alhora cada dia...
"Aprenc i desaprenc alhora cada dia,
i visc i moro, i faig d’enuig plaer,
del mal temps faig que sigui bon temps,
i veig sense ulls i sé sense saber,
i, sense estrènyer res, el món abraço,
volo pel cel i no em moc de la terra,
i incessantment empaito el que fuig,
i fuig el que em segueix i m’aferra."
i visc i moro, i faig d’enuig plaer,
del mal temps faig que sigui bon temps,
i veig sense ulls i sé sense saber,
i, sense estrènyer res, el món abraço,
volo pel cel i no em moc de la terra,
i incessantment empaito el que fuig,
i fuig el que em segueix i m’aferra."
*
(...de Carles Duarte, gran poeta. 'Adictes al Mar' )
'Una forta abraçada, amic!'
15 octubre 2011
Pequeño apunte de Creatividad y Sentido Estético de las Personalidades Homeopáticas.
Los medicamentos homeopáticos más importantes de la Materia Medica, vistos como vivas y coherentes, como historias que evolucionan y pugnan por alcanzar sus metas, con sus filias y fobias, constituyen uno de los niveles más elevados del quehacer homeopático: El tratamiento a nivel de la personalidad, conocido antiguamente como tratamiento constitucional, aquel que más que tratar, curar y diagnosticar, lo hace en el ser humano; recordándole a la economía completa del sujeto, a su mente y a sus emociones, sus potencialidades de trascendencia y su autodefinición.
Además de todo lo que caracteriza el pensar y el sentir, sea de relevancia especial la forma en que cada uno de ellos crea y recrea lo que le rodea, cómo perciben la armonía y la belleza y qué les es grato y estético a cada uno de ellos.
China, Ignatia y Silicea conforman el trío de los remedios más refinados, aquellos que son capaces de percibir con más nitidez y sensibilidad, y de manera relativamente innata, lo que es sublime y bello, diferenciándolo de los más zafio, burdo y basto.
Las mujeres Ignatia son quizá las más refinadas y artísticas de la Materia Medica, hay en ellas un impulso esencial hacia el arte, y desde muy pequeñas tienden a imprimir un toque de creatividad a todo lo que hacen. Su refinamiento es tan perceptivo como activo. Ignatia es el medicamento paradójico por excelencia, de ahí que su mente sea aguda y perceptiva, lógica y objetiva, pero a la vez muy intuitiva, estética y sensible. Ignatia es capaz de desarrollar todo tipo de expresión artística, desde la musical hasta la corporal. Aurore Dupin que escribía con el pseudónimo de George Sand es un claro ejemplo de la artista Ignatia.
El refinamiento de China, por otro lado, se caracteriza y se define por la sutileza. Su refinamiento es una suerte de intolerancia a todo lo que es denso y pesado de la vida; suelen ser mujeres que tienden a aislarse del mundo y sus manifestaciones más áridas, su expresión artística tiende a lo conceptual, a la poesía y la pintura, pero con grandes dosis de espiritualidad, misticismo y simbolismo. Tanto Santa Teresa de Ávila como la poetisa norteamericana Emily Dickinson caen en esta personalidad.
En cambio, Silicea posee un refinamiento más práctico y objetivo, si Ignatia busca la expansión y la novedad, y China lo sublime, Silicea va en pos de la optimización. Para ella no hay nada más deleznable que perder el tiempo y los recursos. Su creatividad está sustentada en la disciplina más constante y minuciosa, es autoexigente y racional, pero también posee una agudeza mental que le permite desarrollarse, con pensamiento profundo e integridad, abstracción, simbolismo y erudición en todos los ámbitos de la ciencia y del arte. Borges es un buen ejemplo.
Phosphorus es otra personalidad sumamente creativa y con gran sentido del arte, todo en ella está matizada de ingenio, ebullición creativa y belleza; Phosphorus tiende a ser barroco y sin estructuras, a la vez que ligero y muy personal, dejándose llevar por sus impulsos espontáneos y un deseo de plasmar su interior de manera muy personal y poco constante. Romántico, muy sensible y lábil a las circunstancias personales de su vida, Phosphorus ve el arte como algo subjetivo e interior, aunque puede tener manifestaciones creativas de gran explosividad e innovación, con gran fuerza y carga emocional. La creatividad phosphorica, como la de Disney o la de Andy Warhol, responde a las necesidades de las masas y de la psique colectiva, pero, bajo esa aparente ligereza, hay algo inmanente y etéreo.
Sepia, en estado de relativo equilibrio, tiende a manifestarse artísticamente de manera corporal, sobre todo mediante la danza y el teatro, pero su forma de bailar e interpretar ha de caracterizarse por una gran individualidad y una libertad de formas y estructuras; Isadora Duncan, la creadora de la danza moderna es un retrato excepcional de este medicamento.
Natrum mur es el artista popular y famoso, ligero y querido, pero profundamente deprimido y culposo. Son artistas que difícilmente suelen trascender y cuyas vidas se caracterizan por grandes conflictos consigo mismos. Son los artistas de moda y de la moda.
Sulphur, por otro lado, puede ser un artista genial, pero también es tan personal y a ratos tan egocéntrico y apático, que su obra puede ser muy escasa y dispareja. Todo su quehacer artístico está matizado de su profunda visión filosófica; pero también puede ser el artista obsesionado con todo lo que llama su atención, al grado de desconectarse de la humanidad con tal de alcanzar sus anhelos creativos, los cuales son tan individualistas que no siempre serán bien entendidos ni aceptados por los demás. El poeta Walt Whitman fue un Sulphur pleno, tanto en su personalidad como en su aspecto físico, así como William Blake, poeta, pintor y místico.
Los nosodes se caracterizan por ser altamente creativos, con rasgos plenos de genialidad, y aunque pueden ser extraordinariamente creativos e innovadores, muchas veces su capacidad artística implica un alto precio para su integridad.
Carcinosin es un verdadero genio, el más precoz a nivel intelectual de la Materia Medica, su quehacer artístico y estético siempre estará matizado de una profunda implicación racional y objetiva, al estilo de Da Vinci y de los grandes pensadores renacentistas, más que un artista es un intelectual analista, capaz de ver lo que otros no pueden ver ni entender. Su creatividad es tendiente a la abstracción a la representación matemática.
Syphillinum tiende a los estallidos de creatividad desbordante, pero a costa de un gran deterioro e inestabilidad personal (Beethoven, Baudelaire, Van Gogh), pueden ser genios con mucha carga de autodestructividad y violencia contenida o tangencial.
Tuberculinum puede reconocerse por una efusión obsesiva de creatividad artística, su obra está sustentada en el descontento vital que se convierte en su motor vital, estos individuos literalmente desgastan su vida en la creación de obras colosales y casi imposibles. Muchos poetas románticos, como Keats, caen en esta clasificación, así como el mismo Chopin, muy Phosphorico en sus inicios, pero tuberculínico hacia el final de su vida.
Aurum metallicum, aunque no es típicamente un artista ni alguien creativo, puede decantarse hacia las actividades estéticas y buscar crear algo monumental que lo haga inmortal; como los nosodes, puede dedicarse en cuerpo y alma en su labor, hasta consumirse completamente. Su creatividad, como en Tuberculinum, tiene una gran dosis de obsesión y perentoriedad pero no está sustentada en el descontento sino en la más grave minusvalía y no merecimiento. Busca crear la obra inmortal para expiar su culpa y lograr el merecimiento de la vida. Más que un gran contenido artístico, lo que en él destaca es la implicación personal que imprime en lo que hace; suelen ser autores de una sola obra.
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Por el Dr. Gilberto Quintero Ramírez
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Gangaji: 'Abrir tu corazón es detener el esfuerzo de cerrarlo'
Se ha pasado media vida buscando la plenitud y dedica lo que le queda a divulgar un mensaje a través de su fundación y de sus libros: continuamente buscamos la satisfacción fuera de nosotros. Pero, paradójicamente, si nos detuviéramos, nos daríamos cuenta de que la tenemos y que viene de dentro de nosotros. Tens un diamant a la butxaca (Viena Edicions) profundiza en ese hallazgo que no requiere fórmulas: "No estoy en contra de la meditación y la práctica. Estoy en contra de separar la práctica meditativa de la vida. Todo el mundo trata de hacer algo para despertar: emprende retiros, prácticas... Para despertar no has de hacer nada porque tú no estás separado de lo que está despierto, eres eso".
*
Entiendo.
En ese contexto, a los seis años, tuve una experiencia que hoy sé que era de naturaleza espiritual, pero entonces me asusté mucho.
¿Qué le pasó?
Sentí que mi cuerpo desaparecía, corrí a contárselo a mi madre y me enviaron a un psiquiatra que me dio ansiolíticos. A los 20 años empecé a meditar y en aquel espacio controlado, cuando tenía esa sensación, no me asustaba, así que dejé las pastillas.
¿Qué andaba usted buscando?
Una vida convencional, una familia feliz. Yo sólo quería ser normal.
¿Lo consiguió?
Sí, me casé a los 23 años con un hombre maravilloso y tuvimos una hija. Era médico, un padre excelente y un buen amigo. Pero yo no era feliz. Me costó mucho hacerme responsable de mi felicidad.
¿Abandonó a su marido?
Sí, creía que tenía que haber algo más en la vida que un marido perfecto, el trabajo adecuado, posición social y una hermosa niña.
Ambiciosa.
En los años setenta me fui a San Francisco. Tuve muchos amantes y lo pasé bien. Pero seguía sintiéndome vacía. Empecé mi búsqueda espiritual e hice distintas terapias.
Proliferaban entonces los gurús.
Me senté frente a todos, pero la infelicidad persistía. Entre tanto conocí a mi actual marido, estudié acupuntura y monté una consulta que tuvo mucho éxito, pero seguía sintiendo que algo me faltaba. Nos mudamos a Hawái en busca de una vida sencilla.
Pero ¿qué le pasaba?
Por mucho que la buscara, no hallaba la paz.Nunca me había atraído el camino hindú, pero acabé en la India a los 48 años. Rogué por un maestro y encontré a Papaji. Enseguida supe que estaba en el lugar correcto.
¿Qué luz le encendió?
Me enseñó a parar de buscar. Yo siempre busqué respuestas fuera de mí. Comprendí que mi actividad mental giraba en torno a la búsqueda constante de un punto de referencia de quién y cómo era yo. Pero a medida que la actividad mental comenzó a disiparse, lo que quedaba era paz profunda.
¿Una paz que no era hija de ninguna estrategia?
Exacto. Yo intentaba escapar de una infancia desdichada, ese era el nombre que yo le daba al vacío que todos sufrimos. Hoy mi mente puede estar agitada, puedo estar triste o enfadada, pero sé que debajo está la plenitud del ser, y siempre estuvo ahí pero no le prestaba atención. Prestaba atención a las cosas que iban mal.
¿Dejó de buscar dentro y fuera?
Sí. Cuando paras de buscar, sea en el camino espiritual o en el material, te das cuenta de que lo que estás buscando ya está en ti. La detención de los pensamientos no es una práctica, simplemente es la oportunidad de ver que existe la opción de no seguirlos.
¿Y?
Cualquier cosa que pienses de ti mismo, simplemente detén ese pensamiento. Debajo de ese pensamiento hay una emoción. Si es un pensamiento negativo, la emoción es dolor. No importa, experimenta esa emoción. En ese estar dispuesto a no luchar contra ese dolor se descubre algo.
¿De qué tipo?
La tendencia es escapar, pero si te mantienes ahí, te abres, acabas descubriendo tu naturaleza, que es plenitud. Es duro, pero es muy simple y tiene que ver con reconocer la resistencia, porque resistiéndonos al dolor le añadimos sufrimiento.
El cotidiano ya es bastante duro como para añadirle un buceo en el dolor.
Si eres fiel a la verdad, puedes soportar cualquier cosa. Para mí decirme la verdad fue decirme "soy infeliz". Durante 50 años me resistí, creí que un buen marido, una buena carrera, una familia... me darían la felicidad.
¿No se la dieron?
Sí, pero hay una felicidad más profunda que no depende del exterior. Yo tuve que dejar de decirme a mí misma qué es lo que me hacía infeliz para descubrirla.
Tú te dices "estoy vacío y triste", ¿y sigues con tu vida?
No se trata de lo que te dices a ti mismo, sino de estar dispuesto por un momento a dejar de decirte cosas sobre ti mismo y descubrir qué es lo que hay que no necesita definición. Decimos cosas sobre cosas para controlarlas. Lo que yo propongo es abrir la mente dispuesto a descubrir lo que hay.
¿Es una actitud?
Sí, estar dispuesto es una actitud de inocencia adulta: ¿qué quiero realmente?... Yo te propongo un minuto al día de parar de luchar, de pretender alcanzar algo, de esconderte, y de una manera natural se da el descubrimiento, no lleva tiempo porque ya está aquí, en tu naturaleza, en tu interior, si estás dispuesta a no culpar a nadie más, ni siquiera a ti misma.
Lo complicado de lo sencillo.
No es que la gente no vaya a traicionarte. No es que no vayan a romperte el corazón una y otra vez. Abrirse a lo que está presente puede ser desgarrador. Pero deja que se te rompa el corazón porque, cuando así ocurre, el corazón sólo revela un núcleo de amor irrompible.
¿Qué entiende por abrir el corazón?
Abrir tu corazón significa detener el esfuerzo de cerrarlo.
http://www.lavanguardia.com/lacontra/20111015/54231189151/abrir-tu-corazon-es-detener-el-esfuerzo-de-cerrarlo.html
15 septiembre 2011
Natrum Mur en Alberto... y sus descubrimientos.
Alberto vino a verme porque se encontraba muy bajo de energía. Después de estar charlando un buen rato conmigo, me manifiesta que ante esta bajada, hay una emoción de sentirse siempre solo. Su manera de viabilizar sus emociones le impedía relacionarse con facilidad. Cuando no trabajaba, necesitaba estar a solas para relajarse y una vez recuperado, le era dificultoso salir del aislamiento y permitir que los demás se acercaran. Me contaba que blindaba incluso el acceso a las llamadas de teléfono, apagándolo.
Fácilmente se ofendía y se irritaba con los demás. Estaba convencido que por el hecho de estar solo, soltero, debía esforzarse más por mantener los amigos. Le pregunté por las personas que no están solteras o solas y me dijo que estos por el hecho de tener familia no tenían esta obligación y le molestaba.
Le resultaba muy complicado ver los problemas de los demás y el dolor que ajeno. No era capaz de reconocer sus filtros mentales en las interpretaciones que hacía aún y el metamodelo al que le sometí, dándose cuenta que cuando se definía alguna actitud con adjetivos, el significado de los mismos variaba sustancialmente según la mentalidad suya o mía.
Trabajaba en una organización burocrática jerárquica en la que nunca conseguía que lo ascendieran. No entendía como gente más joven y con menos experiencia, podía conseguir un puesto superior al suyo y argumentaba un sinfín de cuestiones justificando su valía por encima a estos chicos.
Convencido que sus jefes lo despreciaban, se llenaba de indignación, aunque era incapaz de manifestar sus sentimientos de una manera constructiva. A pesar de verse tan válido y estar tan enfadado, reconocía que la responsabilidad le daba miedo. A un nivel más profundo, sentía que no merecía que lo reconocieran y al mismo tiempo se ofendía cuando lo valoraban. A pesar de su ambivalencia, sentía la situación muy injusta.
Se sentía tímido, incompetente. Hicimos un viaje a través de la línea del tiempo hacia su familia, su madre, decía que toda la vida se había sentido rechazado por ella y atormentado por este hecho. Cuando era bebé, su madre cuenta que él se agarraba fuerte a las faldas de ella y se mantuvo así durante sus dos primeros años de vida. Su madre tenía problemas psicológicos, no era una mujer muy estable y su actitud era muy confusa para el niño. A los cinco años, la madre le abandona por motivos que nunca se supieron y no la volvió a ver hasta que tuvo treinta y cinco años.
Alberto se quejaba de su sentimiento profundo de abandono y rechazo. Los sentimientos hacia las mujeres siempre habían sido muy complicados. No conseguía verlas de igual a igual, se sentía siempre distante y siempre desembocaba en hostilidad. Le daba rabia no atraer la atención de ellas. Le era tremendamente difícil manejar los sentimientos junto con la atracción sexual y el deseo conllevaba un miedo profundo a que le hicieran daño.
Se describía como un hombre muy exigente y a la vez superficial en las relaciones sociales. Hacía tres años había caído en una depresión después de una relación íntima que terminó rompiéndose como todas sus relaciones anteriores. Desde entonces, había congelado esta parcela de su vida sin ánimo de abrirla de nuevo.
Trataba siempre de esconderse cuando se acercaba a la oportunidad de abrir su campo relacional porque se sentía desprotegido y le preocupaba que la gente viera en él quien era realmente y su enorme carencia emocional.
Natrum Muriaticum le proporcionó más confianza.
Relato este caso porque no creo que con tomar sólo homeopatía lleguemos a resolver del todo un caso como éste o con raíces como lo pueden tener otros casos.
Una toma de conciencia, con el ánimo de reconocer dónde está el conflicto en sí mismo es fundamental. Así como rememorar con valentía las situaciones del pasado que han ido resonando de modo parecido a lo que le ocurre. La Terapia Regresiva nos ayudó a encontrar los nudos importantes de buen principio después que Natrum Mur hubiera relajado toda la situación y se abriera la confianza.
Sanar esta emoción, reconstruirse de nuevo, desde simples ejercicios de EFT en los que combino la PNL, integrando los dos hemisferios pueden resultar un viaje apasionante, sobretodo, si nos permite lo que realmente queremos y es cambiar nuestra inercia para que el camino que tomemos nos lleve a una nueva meta, un nuevo desenlace.
El cambio que produce todo esto conlleva una inseguridad que forma parte de nuestra estructura interna que empieza a cuestionarse y es muy sano que suceda porque quiere decir que nuestro GPS interior se renueva y empieza a tener un mapa de carreteras más actualizado, más acorde con lo que realmente necesitamos y queremos. El paso siguiente es permitirse este pequeño cambio y saltar. Es un salto de pocos centímetros, a modo de pequeños cambios, aunque a nosotros nos parece abismal, lo es porque nos estamos estrenando, pero es un salto seguro, mucho más seguro que el camino que recorríamos con nuestros parámetros antiguos hace poco.
Es importante no quedarse solo con la homeopatía y querer afianzar el cambio que sentimos bien despiertos…
Alberto, al cabo de muy poco tiempo, se demostró a sí mismo que el tiempo no existe. El que se consideraba un imposible cuando vino a verme y pronosticó una terapia de años, en dos meses empezó a ser menos suspicaz con respecto al comportamiento y los motivos de los demás. Dejó de pensar que él siempre era la diana de los dardos de los demás. Estaba menos tenso y dejó de estar a la defensiva. Empezó a experimentar lo que era expresar las emociones de acuerdo con lo que iba trabajando a nivel de razón… unas auténticas batallas campales se montaban en mi consulta donde la razón siempre quería blindar a la reluciente emoción a la primera de cambio.
Todavía se enfadaba y se indignaba. En las primeras sesiones se peleaba conmigo, a modo de libro de reclamaciones, siempre se acababa riendo de sí mismo cuando se reconocía en sus nuevas reacciones en momentos anteriores que no había sabido resolver y habían generado traumas importantes con anterioridad. La vida que es como un juego con grandes chivatos, le decía yo… que te van provocando hasta que te diviertas, te rías y se entienda que no precisas de esta provocación porque ya has aprendido.
Poco a poco, empezó a expresar un secreto: el riesgo de volver a contactar con su última novia nuevamente con quien se había peleado por no acudir a una cita y con la que había intercambiado algunas palabras muy desagradables y con los meses se le había manifestado su depresión.
Le convencí que fuera despacito y estimulando su rapport con la chica. Le convencí de lo hermoso de seguir un ritmo mutuo y no preestablecido por él. Sinceramente creo que esta fue la gran terapia para Alberto, una gran prueba de fuego.
La chica no tenía pareja ni la quería tener y empezaron siendo muy buenos amigos hasta que se puso de manifiesto la fuerte atracción entre ambos, química pura… A las doce semanas, a un ritmo nada habitual en nuestros días, decidieron ir a vivir juntos. Y para mí es un honor comentar que al año, Alberto me llamó para comentarme que su chica, Laia, estaba embarazada e iban a casarse.
Aunque Alberto examinó varias posibilidades de dejar su trabajo y empezar a hacer algo totalmente distinto, no había nada que lo atrajera lo suficiente para animarlo a empezar un nuevo camino profesional. Ahora, se sentía más fuerte emocionalmente y percibía todos los problemas de manera más ligera, permitiéndose salir a bailar con Laia. Incluso, en una de las vacaciones, se animaron ir a Port Aventura… todo un paseo para su niño interior.
Finalmente, se decidió por trabajar a tiempo parcial como autónomo y empezó a focalizarse más a fondo en sus intereses profesionales y personales a través de su familia.
No hace mucho Alberto me comentaba que con este trabajo que hizo conmigo (porque fue él quien trabajó, yo simplemente le entregué mis herramientas) es imprescindible llegar a confiar en el Universo porque nosotros como individuos no siempre podemos llegar a comprender por qué nos vemos obligados a despedirnos de personas y situaciones que amamos y, sin embargo, estamos obligados a seguir adelante. Me contaba que la voluntad propia es fundamental y el cómo hacerlo, también.
Encontrar la valentía necesaria para decir adiós y para sentir el placer que puede proporcionarnos el conocer otras personas y crear nuevas relaciones. Permitirse un reciclarse con todas las de la ley de vez en cuando es muy sano.
Ser buenos con nosotros mismos y permitirnos buscar la mejor manera para gestionar lo que sentimos con lo que pensamos, buscar la mejor gestión y desmontar todo lo que son juicios porque un día ya crecimos y nos dimos cuenta que el juez implacable es el peor enemigo que llevamos dentro.
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(Dedico este artículo a Irene Mata, ¡Bienvenida al barco, querida!)
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