25 junio 2011

El Tercer Ojo - La Glándula Pineal




Recupero este artículo por solicitud de lectores de este espacio. 

Lo publiqué el 2008 en 'El Secreto de La Luz', donde colaboré durante bastante tiempo.

Artículo actualizado, aunque reconozco que quedan muchas cosas en el tintero... y mucho por ordenar.








El Tercer Ojo dibujado comúnmente en medio de la frente es la visión más allá de los dos ojos, es decir, a otras dimensiones. La propia intuición, el soltarse sin prejuicios son la puerta de entrada. El clarividente es el que además de ver lo que todos ven, ve otra realidad que por estar oculta a los demás, no es menos real. En realidad no es que esté oculta a los demás, es que estamos focalizados en la materia. La clarividencia, también llamada sexto sentido, no está realmente en la frente como un ojo. En realidad esta sensibilidad reside en la Glándula Pineal, en el cerebro con la medida de un garbanzo-guisante.


Es una lente para distinguir la luz y los colores, donde circula la energía pránica o energía de la vida.
En el Tíbet hace muchos años que tienen este conocimiento, en Egipto también y en Occidente, con Galeno, Descartes… ya se muestra en los libros de historia que tenían esta información pero no lo mostraban con la amplitud que Oriente.


La Glándula Pineal está situada en el techo del mesencéfalo, entre los tubérculos bigéminos craneales, en la denominada fosa de la pineal. Su cara craneal está por debajo del cuerpo calloso, su base limita con el tercer ventrículo. Su célula funcional es el pinealocito, que está capacitado para producir las enzimas necesarias para la síntesis de la melatonina (su principal hormona) y la serotonina, a partir del triptófano, responsables de los estados anímicos.


En presencia de luz, natural o artificial, los foto-receptores de la retina convierten la señal luminosa, transforman en señal eléctrica, que es transmitida por el tracto retino-hipotalámico hasta el ganglio cervical superior, por donde abandona el sistema nervioso central, conectando con los ganglios de la médula y aboliendo la señal circadiana enviada por dicho ganglio al núcleo supraquiasmático. Como consecuencia, dicho núcleo queda liberado de la influencia de la médula espinal y enlentece el ritmo de liberación de NE sobre la pineal, lo que se traduce por una menor captación de aminoácidos, especialmente triptófano, por parte del pinealocito; menor producción de adenilciclasa y, por consiguiente, menor producción y liberación de melatonina.


La Glándula Pineal disminuye con los años y más si no se la estimula. En la infancia tiene un tamaño determinado hasta la edad de 7-8 años, teniendo una función importantísima a nivel hormonal para la formación de los órganos reproductores, disminuyendo en consecuencia, la melatonina.


Es la glándula prínceps de la pubertad, armoniza el sistema vegetativo con el entorno que recibe la persona a modo adaptógeno, induce al sueño, regula los ritmos circadianos que es el ritmo que tiene todo organismo a nivel biológico teniendo en cuenta la luz y el tiempo,  modula la intensidad de los neuroendocrinos, favorece el crecimiento óseo, entre otras funciones.


Puesto que el silencio, en condiciones normales, suele acompañar a la oscuridad, podemos pensar que ambos estimulan la liberación de melatonina (Glándula Pineal). Esta produciría la liberación de endorfinas que adormecerían el resto de los sentidos (tacto, olfato y gusto). Conseguido esto, el subconsciente y el sistema vegetativo, quedarían libres de todo control consciente, produciéndose por una parte los procesos de crecimiento (infancia) y regeneración de los tejidos (adultos), y por otra, la liberación del subconsciente en forma de sueños.


Para que exista un sueño, se requiere que previamente, y como en un vídeo, tengamos filmadas  imágenes que, aunque a veces desordenadas, van a formar parte del mismo. Los sueños sirven a veces de válvula de escape a nuestras tensiones, otras son un aviso disfrazado de situaciones de las que nos sentimos culpables y que tenemos que rectificar, y en otras, son avisos previos a situaciones que tenemos que atravesar y soluciones para superarlas. Como vemos, los sueños pasan por la pineal y normalmente escapan a nuestra consciencia, de forma que en la mayoría de los casos, llegan a ella en forma distorsionada o simbólica. En cualquier caso, forman parte de nuestra realidad.


Con el descubrimiento de la luz artificial, se revolucionaron nuestras costumbres, de forma que alteraron nuestro sistema de vida, nuestra relación con lo Cósmico y también con nuestra salud. Actualmente, disfrutamos, pero también padecemos, mayores períodos luminosos y sonoros en detrimento de la oscuridad y el silencio regenerativos absolutamente necesarios. Hemos perdido una parte de nuestra armonía con el Cosmos, que pagamos con un menor desarrollo de nuestra pineal, con una ligera atrofia de la misma. Nuestras menores cantidades de segregación de melatonina, hacen que nuestros procesos regenerativos sean parcialmente insuficientes, al igual que el descanso de nuestra mente, que se torna obsesiva y posesiva. Nunca como en la actualidad han existido tantas depresiones, obsesiones e insomnios.


¿Se puede restaurar la glándula pineal o el tercer ojo?


¡Claro que sí! Sin pretender la hipertrofia de la glándula, provocando lo que le gusta, la estamos estimulando hasta donde podamos llegar.


Ejercicios de meditación específicos, con cierta oscuridad, porque la Glándula se activa con la oscuridad, melodía suave o silencio, con aromas suaves, lleva a un aumento de la melatonina, ayudándonos para no caer en el sueño, en este estado de semi-vigilia podemos llegar a tener experiencias muy reveladoras, además de ser conscientes de nuestro subconsciente y utilizarlo a nuestro favor, no sólo como un chivato de malas experiencias.


Las propias visualizaciones que suelen acompañar este tipo de ejercicios dirigidos emanan sentimientos que recordamos en concepto pero tenemos abandonados como sensación, sentimiento como el amor, la paz profunda, siendo la puerta de entrada a nuestro Ser Interno.


Os recomiendo una actitud receptora, como si se levantara una antena para recibir la señal de fuera, sin provocar nada. Es una actitud del que escucha, del que está atento a la información que le entra y no sabe previamente el contenido. 


Con el cambio de consciencia que tanto se habla últimamente, cada vez estoy más convencida que la clarividencia, junto con otras aptitudes que ahora mismo nos pueden sonar a raro, estarán al alcance de todos como algo absolutamente normal y será cuestión de madurar con ellas. 


En realidad, es un regalo natural que nos da la vida de manera espontánea y que nosotros lo matamos al adaptarnos a nuestra vida en sociedad, dejamos a un lado todo este campo que nos ayudaría tanto vivir.

La propia elevación de nuestra vibración, recordando que somos campo energético, eléctrico…  Nuestro objetivo consiste en ir saboreando peldaño a peldaño, como el crecimiento de un niño, de nuestro niño los pasos que vayamos dando porque somos novatos, nos estrenamos y no sabemos.


Los miedos pueden entorpecer la experiencia. ‘’El miedo a ver cosas que me asustarán’’ es una frase recurrente cuando se habla de clarividencia, cuando este miedo viene alimentado por las películas de terror que nos han mostrado tantas veces los artistas del séptimo arte sin dar  pie que nada positivo pueda salir de este ámbito sin pasar antes por el miedo. 


He llegado a la conclusión a raíz de mi experiencia que los pactos que hacemos con nosotros mismos son los que moverán nuestra experiencia de vida en un sentido o en el otro. Si nuestros miedos nos hacen sentir que no queremos ver, no veremos; si no queremos oir, no oiremos… La manera de desmontar esto es reconocer que el miedo es producto de nuestra mente y está matando una experiencia muy enriquecedora.


De ahí, dejadme además que os comente que a partir de ahora no os pongáis en manos de según qué… Pensad que todos estos relatos que se han escrito, películas, series, programas que hablan de estos ámbitos, muchos de ellos están producidos por el mismo miedo, por el desconocimiento y con el ansia de llamar la atención hacia lo oculto.


La Glándula Pineal nos conducirá a nuestro sentido más desarrollado, bien sea ver, oír, tacto u oler… o todos a la vez. Relajémonos, clarividencia quiere decir ver claro, es salir de la limitación, incluso del sopor. 


Las primeras sensaciones que recibimos cuando empezamos a despertar el Tercer Ojo o Glándula Pineal, es el mismo que el despertar que he dicho tantas veces y tiene que ver con los puntos que tenemos localizados como nuestros chakras superiores. Es importante la oscuridad, silencio, recogerse… Más adelante, no hace falta introducirse de este modo porque en el día a día, momento a momento, ya convivo con ello sabiendo cómo activarlo más o cuándo desactivarlo.


A modo de sutiles vibraciones, que hay quien las llama emanaciones en doble sentido (hacia fuera y hacia dentro) como el aire que respiramos, con los ojos cerrados veremos una luz intensa, recordando que la Glándula Pineal también la llaman la Glándula de la Luz. Es una luz cegadora, no se os ocurra abrir los ojos…


Algunos investigadores, con el afán de descubrir más sobre todo esto, ingresaron en sociedades budistas para saber exactamente qué se mueve en todo este proceso y si puede haber una explicación científica, encontrándola con éxito y no me voy a extender en esto porque la red está llena sobre el tema. Sólo que algunos de ellos pasaron a llamarla la ‘’antena cósmica’’. Quiero decir con ello que no es una invención de la Nueva Era ni nada que se parezca, ya hace tiempo que va.

¿Queréis experimentar?


Busca un lugar tranquilo y que puedas oscurecer por completo. Relájate y coloca delante de tus ojos un objeto que contenga volumen, forma y color (flores, planta, figura de porcelana…), apaga la luz y permanece observándolo en la oscuridad durante unos minutos, 10 minutos largos.

Durante este tiempo intenta mantenerte concentrado. Para lograrlo respira rítmicamente, lenta y profundamente, cogiendo el aire por la nariz, soltándolo por la boca, tratando además de no pensar en ningún otro asunto que pueda distraerte.


Una vez has conseguido este punto de equilibrio, imagínate en medio de tu frente una esfera. Me provoca que sea dorada, siempre ha funcionado en mí y en los demás. La esfera tendrá un tamaño concreto, estimúlala para que se ilumine y se expanda poco a poco. Y relájate, escucha, mira, siente… sin agitación, simplemente actitud de espera, de escucha…


Lo ideal es trabajar todos los chakras, de abajo hacia arriba a través de meditación o yoga, hasta llegar al séptimo para abrir bien todo el canal, pero con la esfera consigues bastante.

Repite durante una semana, cada día. Trata de estar atento a los nuevos detalles que descubras cada día, ya que a pesar de la oscuridad, tu Glándula Pineal se irá agudizando hasta permitirte distinguir los detalles de forma y los tonos. Ve anotando en una libreta lo que has visto cada día, con sus sutiles cambios.


Si consigues abrir los canales energéticos de tu glándula pineal llegarás a notar que algo sale de manera suave de la cabeza y de las manos, como radiación muy sutil (te causará la impresión de que estos miembros se alargan) a pesar de no haber luz en el cuarto, sensaciones nuevas que pueden resultar molestas pero sólo lo son por ser deconocidas.

Con qué conectamos realmente?


Ampliamos nuestro campo de visión, nuestros sentidos, los internos… Imagínate que estás en un dodecaedro de un determinado tamaño y resides ahí desde hace muchos años. De pronto alguien te cuenta que fuera de esta figura geométrica ahí fuera hay más mundo, pero a ti te da miedo salir del dodecaedro. Un día te atreves y descubres que hay una puerta de salida, ahí fuera hay una amplitud recubierta de otra figura geométrica que engloba todo un espacio y dentro en pequeñito ves el dodecaedro que ha sido tu mundo durante todos estos años. 


Hasta hace poco, tus movimientos y sentidos iban en función de este espacio pequeño y has accedido de golpe al mismo mundo pero más amplio, donde hay lo mismo pero corregido y aumentado, con elementos nuevos que reconoces como tuyos sin saber por qué los reconoces como tuyos.


Tu protección será mantener la vibración bien alta. La mayoría viven experiencias que les sorprende. A partir de aquí no vale bajarse, que muchos lo hacen y bajarse es un acto de cobardía. Aprende a gestionar, necesitas una estructura donde agarrarte a ti mismo, unos valores muy firmes porque accedes a tu Poder y pronto, muy pronto experimentarás lo que es capaz de ejercer este Poder.


Es una opción que tienes el uso que des a esto. Hay multitud de técnicas que lo estimulan, desde el poder mental, hasta las más sofisticadas filosofías o religiones. Esto es tuyo, naciste con ello, como naciste con tus brazos y piernas, aprende tú, búscate, constrúyete a tu manera y estilo, eso sí, jugando limpio porque no sólo disfrutarás sino que crecerás y los regalos son inmensos.


La pretensión no debe ser ver el futuro, aunque a veces se nos muestre. Recordemos que la realidad es holográfica, en estos planos que accedemos descubrimos que no hay tiempo y espacio, podemos viajar. También, recordemos que lo que vemos de lo que puede ser el futuro puede ser una proyección de nosotros mismos, de nuestra inercia y que entran en juego muchos otros componentes que lo determinarán como es la inercia de los demás y el libre albedrío de todos, con toda esta conjunción se configurará el futuro. Nuestra visión puede ser una muestra de cómo se está moviendo energéticamente un asunto, si las polaridades son hermanas o se repelen.


Activando la Glándula Pineal o el Ojo de la Luz como lo llaman algunos, obtienes datos, también de tu pasado, de tu gente, respuestas a preguntas que tienes ahí desde antaño… Accedes a un universo absolutamente cuántico.


Es un entrenamiento diario que te conecta con tu Poder. La glándula, en el fondo, es lo de menos. La glándula es el elemento físico que nos ayudará a conectar.


Llegaremos hasta Cuarta Dimensión, si nos lo permitimos. La pretensión con el cambio que estamos viviendo es llegar a la Quinta Dimensión, pero para permanecer allí conviviendo con los pormenores de la Tercera, es un poco complicado, pero no imposible. Cuando entramos en estos parámetros ya nos trasladamos más allá de lo que comentamos de la Glándula Pineal y contraemos un compromiso con nosotros mismos y el Universo porque nos damos cuenta de la fuerza que tiene y a lo que se puede acceder y lo que podemos mover.


Puedes optar por el pan para hoy, hambre para mañana mirando sólo por ti y en tus intereses cueste lo que cueste, pase lo que pase… o apostar por el Amor y el Crecimiento y sabes que accedes al Universo, para Siempre. En esta segunda opción te das cuenta que estamos todos enraizados, somos como una tela, todos los seres del planeta, el ser humano, la Tierra, los Planetas todo el cosmos… y la sincronicidad conspira para que aprendas tus lecciones de vida y no te falte nunca de nada.


¡Feliz Viaje!



.
(A Concha, hermanita. Retomando, cari...)



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Grasias por ayudarme a aprender mas sobre ese camino de luz divina ... me aclaraste algunas inquietudes ... solo uno en un millon enprendemos este camino ... y es de mucho valor y lealtad a nuestro ser ...

Rosa Maria Plana dijo...

Gracias a ti. Comparto este sentir.
Un abrazo!