Inicio este escrito con la duda de si seré capaz de
terminarlo…
El viernes 2 de septiembre del 2016 te pegaron dos tiros. Así, tal
como suena. Qué rápido se dice… Así de bestia y de bruto. Por aquellas cosas
curiosas de la vida, me pilló donde tú y yo compartimos tantos veranos juntas,
días, inquietudes en nuestras edades adolescentes cuando hacía años que no iba
a pasar una sola noche…
Isa Solá ha sido asesinada. Lo vi en Facebook y pensé que se
habían solapado las noticias y que lo de los tiros iba en otra noticia y a ti
te mostraban por algo que estabas haciendo en Haití… Madre mía… Todos los
periódicos, las noticias daban la misma noticia junto con un silencio
ensordecedor que lo envolvía todo...
Hace ya una semana y alternando mis
emociones... Te voy a contar algo… Yo no perdí la vida como tú, pero llevo un
pistoletazo encima. Hacía mucho que no tenía un impacto tan grande...
Desde que ocurrió, cada día te he buscado en las noticias,
en las redes, en tu muro, a ver si alguien dice algo y se mantiene algun aporte
sobre ti, vuelvo a leer nuestros mensajes, correos, fotos… sé que es un intento
perdido de mantenerte en vida y de elaborar el hecho de que no estás… por eso
te escribo ahora, con la intención de cerrar este círculo vicioso en el que
ando metida. Una parte de mi ha quedado fulminada desde el viernes… Mis días
han quedado tocados por estos dos tiros. De entrada, sentí mucha impotencia, una
rabia muy grande. Sólo el cariño de mis amigos, el amor
paciente y tranquilo ha conseguido que vaya vaciando poco a poco mi corazón.
Tú sabes lo importante que fueron esos años de adolescentes para
nosotras… Se sellaron a fuego y no supimos cuando lo vivimos que esto iba a ser
así. Las dos con nuestras guitarras, cantando…, a veces, a dúo. Tocadas por la
espiritualidad, vivíamos el anhelo de construir sin límites… Nuestra
adolescencia no fue una adolescencia común. Vivíamos en otro mundo en el que
los milagros eran posibles, Dios existía… Vivíamos la fe con un sentimiento absoluto, completo,
encontrando el lenguaje del espíritu en todo lo que nos mostraba la vida.
Nos conocimos en una excursión que hicimos a Zaragoza con el
colegio… Ahora, si te tuviera aquí me dirías: ¡¡Síiiii, jajajaja, qué memoria…jajajaja!!.
Íbamos con La Coro. Nuestra amistad empezó pinchándonos una a la otra pero
desde un buen rollo impresionante… Luego, vinieron las reuniones de equipos,
los ratos de oración, los ejercicios espirituales, la música, las guitarras, la
tuna, las meriendas, nuestras interminables llamadas de teléfono, las canciones
de John Denver, las canciones que hacíamos nosotras, cómo sacábamos a oído todo
lo que se nos cruzaba... No limit!!
El paso por nuestro colegio fue un paso complicado para mi,
por razones que ahora no vienen al caso. A pesar de no tener cómo expresarlo en
aquel entonces, con nuestro grupito,
ocurrió el milagro… fue como abrir un haz de luz muy grande del que conseguí
tener muy buenas vivencias y que en la retina me quedara un hermoso recuerdo de
aquellos años.
Lo intenso de verdad lo vivimos a pelo con nuestros niños en
Vilassar, en la Joventut Cristiana que creamos, la playa, las gimkanas, las
patatas fritas, el Casal, los viejetes, las excursiones… Nuestra adolescencia no fue común pero fuimos
muy felices por los cuatro costados. A todo le dabas la vuelta y le dabas ese
punto de comprensión tan bonito…
Te recuerdo con tu sonrisa que se ha mantenido en el tiempo…
con tu vespino negra, cuando tus padres decidieron darte más independencia para
subir y bajar de Cabrera a Vilassar. Con ella íbamos a todas partes… lo que
hiciera falta.
Nuestra parte gamberra que también la teníamos, hizo que en
ocasiones nos hiciéramos pasar por extranjeras cuando alguien por la calle nos
soltaba algún improperio, tu punto tímido se juntaba con el mío atrevido y el
personaje en cuestión siempre salía confuso de la situación…
Muchas veces, los fines de semana ya empezaban el viernes a
la tarde-noche que a golpe de vespino nos íbamos a La Atlántida a regalarnos
una pizza y luego, el creppe, ‘’el pecado’’, tal como lo bautizaste. La primera
vez que comimos la creppe de crema, nata, caramelo y nueces… ‘’Disfrútalo
porque está tan bueno que seguro que esto es pecado…’’ me dijiste. Tu severidad
nos hizo troncharnos risa… y es que podíamos pasar minutos riéndonos,
empalmando un cosa y la otra sin parar de reír. Y a partir de aquel día,
el creppe quedó bautizado como ‘’el pecado’’ y sucumbíamos cada vez que íbamos
allí, pecando como benditas...
Y debo decirte, Isa, que este creppe ha quedado en la
posteridad porque cada vez que asomo por ahí explico nuestra anécdota y todo el
mundo te da la razón y entre amigos lo llamamos ‘’el pecado’’.
Todo era ligero, limpio contigo… menos cuando nos peleábamos
que era tremendo porque creo que no he conocido una persona más cabezota que
tú. ¡Bueno, ya... Cabezotas las dos!
El grupo de Joventut Cristiana que construimos fue creciendo
hasta formar dos grupos: el de los mayores y el de los pequeños. Recuerdo con
especial cariño los ratos de recogimiento en una alfombra sencilla que fuimos a
comprar juntas después de limpiar, pintar y montar una sala grande… Las guitarras fueron creciendo con los años,
no solo estaban las nuestras… las voces, primeras voces, segundas voces que de
manera espontanea surgían allí. Era muy especial, muy bonito…
De aquellos años, me he llevado un montón de anécdotas que
vivimos… que te gustaba recuperar cada vez que nos encontrábamos y cuando
hablábamos.
Contigo aprendí mucho. Nos admirábamos y apoyábamos. Para mi
fue muy importante nuestra amistad. Nos pasaban cosas que era complicado de
explicar a la gente. La vocación era un sentimiento tan
grande que tomaba cuerpo en todo lo que hacíamos.
Aún recuerdo aquella reunión que hicimos en la cripta,
después de pasar semanas limpiándola, que tú dijiste: ‘’He pensado en los primeros
cristianos que se reunían así… Ha sido como una misa secreta sin serlo… Muy
bonito’’
Los niños te adoraban. Estos días he pensado también en
ellos que ya son adultos, con hijos, con vidas hechas… Hacía mucho que mi
cabeza no se iba allí y es que… la vida ha dado muchas vueltas.
Un día, en el Paseo de los Pinos, tuvimos una conversación
en la que tú me dijiste que seguías adelante con tu vocación y pedirías ir a
misiones, trabajar para los pobres… Un frío recorrió por todo mi cuerpo… se
estaba marcando un fin de etapa. Yo te dije que quería esperar un año a ver qué
hacía con mi vida, no me veía capaz de lo que tú ibas a hacer... yo quería vivir aquí, con una familia y seguir
trabajando, creciendo… La rebelde que llevo dentro empezaba a chirriar con la
espiritualidad de la iglesia y bueno… quería andar otros pasos… y así
ha sido.
Recuerdo tu mirada en esa conversación. ‘’Haz lo que tengas
que hacer pero lleva a Dios contigo’’, me dijiste… y así también ha sido aunque
mi percepción de la espiritualidad haya cambiado.
La inquietud de lo que te iba a venir era grande... pero todo en
ti iba hacia allí adelante con mucha fuerza… Yo no iba a poder llevar los
grupos y vimos que era una etapa con varios cambios… ‘’Me llevo de ellos más de
lo que se han llevado ellos de mi. Me llevo mucho y me hubiera gustado que
fuera a revés’’ Me decías... Y esta frase te la he oído decir de distintas maneras y te la
he leído a lo largo de estos años varias veces… y en Haití de manera muy especial.
Empezó una nueva realidad… Nuestros caminos se separaban y
se configuraban nuevos escenarios para ambas.
Antes de irte, unos meses antes, en una reunión que íbamos a
tener en Vilassar con los chicos, mientras tú preparabas la sala, yo los
esperaba en la plaza porque habíamos hecho un cambio de lugar en último
momento. Como otras veces, me puse en la escalinata de la iglesia esperando
cuando un hombre, que era mi vecino, empezó a acercarse a mi de una manera
agresiva. Entré corriendo en la iglesia y vi que él corría detrás de mi, hasta llegar a
la sacristía donde me pilló de lleno, tirándome en el suelo con la intención de
violarme. Todo fue rápido. Lo que recuerdo de ese episodio es su fuerza
descomunal sobre mi, un olor muy particular, mi pánico y que a pocos
centímetros tenía un gran cenicero de cristal con el que le quería abrir su cabeza…
Seguro que gritaba porque a raíz de mis gritos, viniste tú y a fuerza de
patadas, manotazos, empujones y de todo, me lo sacaste de encima.
Todo fue muy rápido pero ahí descubrí que yo era capaz de matar.
No te lo pensaste dos veces y de una manera contundente me salvaste de un
episodio que podría haber tenido un mal final.
No sé si alguna vez te lo agradecí lo suficiente…
Es importante que tu paso por esta vida, desde mi punto de
vista, sea recordado con tu gran humanidad y tu fuerza espiritual. Para mi lo
inspirador es ver cómo escalaste en el camino de lo humano con los pies tan
bien puestos en el suelo con la fuerza de tu interior, con la fe, lo que empujó
a llevarte con tanta luz, a Guinea y a Haití.
El viernes se sesgó todo. Te asesinaron en la calle y aunque
podías prever que podía ocurrir, fue demasiado pronto para todos. Fue un atraco y una vez
más, luchaste pero esta vez te llevaste dos tiros por delante, en el pecho.
Sé que tu grandeza, tu corazón, tu alma se ha rendido a todo lo que te ha ocurrido, lo ha
aceptado, se ha encomendado a Dios y ha perdonado desde el Amor.
Los que estamos en otro nivel no sabemos qué hacer con todo
esto… y hoy, me he dado cuenta que la solución está en seguirte los pasos en esta rendición
con la convicción que es el trayecto a seguir para estar sanos… porque escogiste,
viviste desde el alma.
O sea que hoy pongo en manos del Universo, La Luz, el Amor,
Dios… todo lo ocurrido y todo lo que ocurre para que encontremos la paz.
Querida Isa..., la palabra me queda muy corta hoy… y me estoy
dando cuenta de lo desordenado que estoy escribiendo… Me gustó estar codo con
codo contigo, compartir, despertar, crecer contigo…, que la vida nos brindara
la oportunidad de seguir conectadas de una manera u otra.
Querida Isa… La percepción de ti, ahora, es de un amor pleno
y sereno que va contigo. Tú, una vez más, con una gran lección para mi… tu
muerte ha sido una gran sacudida que ha hecho caer muchas bobadas que me tenían
entretenida últimamente y ha dejado de un plumazo, en primer plano, lo que
realmente importa.
Descansa en paz, ‘’cejitorti’’ querida…, que la música de Dios y de
todos los seres amados te tengan en el amor más grande que pueda existir en
cualquier parte del Universo y del más allá…
.
(Para Isa Solà Matas, RJM
(1965-2016)
***
...y para todas las personas que habéis compartido con ella.
Con amor...)
13 comentarios:
Hola Rosa, he leido tu post, muchas gracias por compartir tus vivencias tan apreciadas con Isa, lo lamento mucho, pero en estos momentos no hay palabras adecuadas, sólo tu sabes lo que sientes, te acompaño en tu mas íntimo sentimiento, gracias por el blog.
Querida Rosa María
Gracias por compartir tan hermosa vivencia con Isa. No tengo palabras. Siento por lo que estás pasando pero decirte que confío en tu fuerza para salir adelante. Te mando mucho cariño. Dios os bendiga.
Álvaro C.B.
Estimada...
Una gran abraçada des del cor.
Marta Valls
Muchas gracias por vuestro cariño.
Un abrazo desde el alma.
Muy injusto, acompaño tu emocion en profundidad... Un abrazo de oso!
Querida Rosa María
Conocí a Isa cuando estabais por Vilassar las dos. Soy una de las niñas que disfrutaron de aquellos años. Entiendo lo del pistoletazo porque me siento igual y entiendo que para ti tiene que ser terrible. Hoy necesito de ti de nuevo y que me expliques cómo se supera esto...
Te quiero mucho y me siento profundamente agradecida.
Marina Montés
Ho sento molt.
T'abraço des de l'ànima, estimada.
Gemma González
Después de leerte tengo el cuerpo encogido, espero estés bien muy pronto. Te mandamos un abrazo muy grande. Ya sabes donde nos tienes.
Alex Pagés y Verónica Padrós
Todo mi amor ❤️
Pronto hará dos meses que el mundo ha perdido un ser excepcional...
Mis oraciones a todos los que estáis en duelo.
Alberto Conde
Quizás no sea un adiós ,sólo un hasta luego.Dedico su vida a los demás y eso es lo mas grande que alguien puede hacer.
Gracias a ambas por existir.
Gracias a personas como vosotras hay esperanza.
Me pregunto cómo estás, Rosa María...
Te mando un fuerte abrazo.
María Andreu González
Guardo profundo agradecimiento por lo que me disteis durante años. No sabíamos que iba a ser tan breve pero fue muy bueno.
Siempre pienso que en cualquier momento encontraré en las librerías un libro tuyo que explique la vida desde tu voz, pero no sé si estás interesada en hacerlo.
No conozco a nadie con tanta profundidad, intensidad desde tan jóvenes. Ahora la pienso y sólo teníais 16 años y os veíamos muy grandes.
¿Cómo serás ahora a tu edad? ¿Cómo te ha tratado la vida? Si tienes esta manera de expresarte es que la intensidad y la profundidad continúa.
Estáis en un lugar muy cercano de mi corazón las dos desde hace años.
Un abrazo con todo cariño.
Lara
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