17 enero 2008

Ignatia Amara: ''No me dejes...''

Ignatia puede ser un gran remedio en momentos de pena súbita. No es un remedio de depresión, pero sí de ansiedad después de un disgusto. Junto con otros remedios debería formar parte del kit de urgencia de medicamentos homeopáticos en una casa.

El disgusto es tan grande en Ignatia que además del nerviosismo y ansiedad puede llegar a convulsionar en un caso extremo. La pena es intensa, simplemente no digiere lo que le pasa, no lo acepta.

Su cuadro es contradictorio, le cuesta tragar líquidos, tiene la sensación de bola en el estómago, pero sin embargo, puede tragar sólidos. Tiene un nudo en la garganta, taquicardias.

Su manifestación puede ser de llorar mucho a no poder llorar. Ignatia, entonces, regulará la situación, aunque hay que advertir que en algunos casos puede frenar un llanto necesario en un caso de pérdida o de duelo, por tanto habrá que esperar y acompañarlo de otros remedios que vayan de acuerdo pero no frenen el cuadro.

Sirve para destapar un llanto que sale como una explosión, espasmódico y que por acentuado la persona puede llegar a enfermar. ¡No nos dé miedo ver llorar a Ignatia, por favor!, llorar es saludable, no debemos temer que vaya a desencadenar en depresión. Sí la contención nos puede llevar a una depresión.

Ignatia está definida por algunos autores como un ser histérico, se siente desbordado con su sensibildiad y percepción le resulta insostenible la situación, el remedio le dará un equilibrio que le ayudará a gestionar mejor el momento.

Algunos autores entienden Ignatia como un remedio constitucional, puede que sí. Mi experiencia es otra. Más bien lo entiendo como un medicamento puente que derivará a otros, es un estado puntual, quizás una inercia que se repite en el tiempo, pero no es el fondo de la persona.

Pérdidas por muertes, amores defraudados, abandonos, problemas de trabajo, ira reprimida, mortificaciones por contradicciones, por anticipar acontecimientos... situación que han supuesto una crisis nerviosa con sensación de vejación, respirará rápidamenre, la mente se le pondrá en blanco, no puede pensar, no puede hablar, suspirará para descargar su dolor... Sólo en soledad podrá explotar con desesperación.

Explicará a su terapeuta con detalle minucioso todos sus síntomas, con las sensaciones, símiles más pintorescos, adjetivos con todo lujo de detalle. Nos llevará a pensar que se recrea en su propio sufrimiento.

No siente estabildad, tiende a la pasividad, con muchos miedos, hipersensible, tendencia a culpabilizarse, criticarse, delicada, somatizando siempre a nivel digestivo y respiratorio, empezará a tener el dolor físico cuando el cuadro emocional vaya menguando.

Ignatia es ideal para niños mimados, consentidos, con alternancias de humor por mínimos motivos. Las rabietas a raíz de castigos o enfados, pataletas.

Los mayores se sienten culpables y muchas veces, inferiores aunque no les guste verbalizarlo.

Un síntoma clave en Ignatia que nunca nos debe pasar por alto y debe ser compañero indiscutible de los síntomas que nos lleve a pensar en este remedio es que mejora con la distracción. Y otra clave que debemos considerar es que Ignatia no es violenta, es suave, por tanto cuando veamos un cuadro en el cual domine la rabia, la agresividad nos iremos a otro remedio más específico. La irritabilidad que siente Ignatia es sin violencia.

Para la gente mayor que se siente decepcionados por cosas que han ocurrido en la vida o no han ocurrido, con el llanto fácil, enrojecimiento de los ojos, puede ser una solución momentánea para sacarlos de la tristeza para buscar, a posteriori, un remedio que trabaje más a fondo. Por tanto, siempre nos estabilizará en todas las franjas de edad pensando que es un remedio bendito, transitorio.

La pena silenciosa de Ignatia es importante porque puede llegar a cronficar e irse a Natrum Muriaticum que será su crónico, si no se trata. Cuando no hay llanto es que está digiriendo el golpe, debemos esperar y ver qué acompaña además.

El perfi de Ignatia nos puede llevar a pensar en una mujer, pero no siempre es así y cada vez menos, va muy bien a los hombres, yendo en aumento en una sociedad donde los roles van variando y el nivel de implicación del hombre en cuestiones familiares, emocionales es más patente que años atrás.

Puede venir muy bien después de un shock de tipo emocional, cuando empiezan a salir aspectos masculinos como vello, pelos en partes poco comunes en la mujer como en el pecho, bigote, barbilla...

En medio de la montaña rusa donde se mete la pobre Ignatia nos cuenta que piensa acabar con todo en esta vida, incluso parece convincente, no lo hará nunca. Necesita que estén por ella y lo reclamará como sea.

He podido experimentar que Ignatia a diluciones altas por lumbalgias acompañadas por mucho miedo al abandono, a la soledad, suelen ser estupendas de tratar.

Dicen de Ignatia que tiene variaciones en la tensión arterial y que alterna risas con llanto. Puede ser verdad, lo que importa es lo contradictorio.



(Dedicado a mi sobrina Sandra Ruíz. Cuando tu quieras, siempre estaré contigo... Con todo mi cariño)