25 abril 2010

La Homeopatía... para Despertar.


La homeopatía de una manera relajada, sostenida nos ayuda en el despertar de la consciencia de la que se habla tanto en nuestros días. 

No son teorías, es pura realidad.

Cuando hablamos de remedios constitucionales y vemos un resultado exitoso en nuestro cuerpo, nos puede invadir la duda de si realmente nos hemos dado cuenta del problema que arrastrábamos de nuestro pasado (apegos, inercias, bloqueos, miedos…) para resolver para siempre nuestro dilema. 

La homeopatía, en el momento que entra en nuestro cuerpo, hace una reordenación vital de nuestra energía mostrándonos en nuestro comportamiento cotidiano que es posible ver nuestra realidad con nuevos ojos. Este punto de inflexión es muy importante por lo que supone darse cuenta.

Los protagonistas de nuestra vida somos nosotros  con los mismos padres, los mismos hijos, la misma pareja, los mismos amigos, los mismos vecinos… lo que ha cambiado de esta historia es que hemos sido capaces de quitar un filtro que nos impedía hacer una buena foto de nuestro ahora.

La primera sensación es que todo está bien, por fin, de una vez, ajustado y nos moveremos con un patrón nuevo que si sabemos aprovechar de la mano de un buen terapeuta, haremos de este desbloqueo una nueva línea de comportamiento mucho más creativa a partir de este momento.

Para entrar en esta sintonía no hace falta creer ni no creer. ¡No hace falta actos de fe! Simplemente, dejarse sentir, tomar consciencia de cómo habla tu mente y tu cuerpo, entonces, la vida en sí resulta la nueva terapéutica para ti.

El simple hecho de tomar la decisión ya es un paso hacia la consciencia, hacia tu curación. El simple hecho de dar el paso ya es despertar. Ya es estar.

Poco a poco, iremos quitando nuestros filtros para poder ver la vida con una cámara de fotos que parecerá ser nueva. Lo único que hemos hecho es quitar las corazas que impedían que entrara la luz con generosidad en nuestra vida con conocimiento diáfano de en qué consiste nuestra oscuridad porque sin ella la luz no existe.


La homeopatía y ¿qué más…?

La buena terapéutica siempre irá de la mano de un darse cuenta de lo que nos está sucediendo. La ventaja es que haremos el cambio integrados en nuestro día a día, veremos las ventajas en nuestro presente inmediato construyendo un futuro nuevo y con esta toma de conocimiento sabremos ver que la vida es la mejor terapia y nosotros integrados en ella, cuando aprendemos de su sincronía, nuestro mejor médico del alma.


¿Son necesarias otras terapias con la toma de la homeopatía?


En principio, no. Con un seguimiento y constancia a dos bandas, paciente-terapeuta, tiene que ser suficiente, pero puede suceder que surja algún tipo de resistencia, bloqueo… que no demos con la homeopatía adecuada porque hay algo que nos oculta la causa… Es ahí donde yo introduzco la técnica regresiva o viaje terapéutico, como lo llamo a veces, para descubrir el conflicto.

En este viaje terapéutico nos vamos a un pasado, quizás remoto, que nos contamos a nosotros mismos el origen del bloqueo… somos otra persona en una edad distinta, un cuerpo distinto, en un lugar y tiempo lejos de nuestro hoy. La experiencia que vivimos con una intensidad importante nos hace ver qué ocurrió, por qué ocurrió y sus consecuencias.

No hay nada de peligroso en este ejercicio. Tampoco se debe hacer como un juego porque nos habla de nuestras cosas más íntimas.

Es un viaje impactante para la mayoría. Una vez hacemos la re-interpretación de lo sucedido, la conexión con nuestro presente, empezamos a tomar nuevas decisiones de la mano de todo este conjunto con un discernimiento nuevo y una conexión nueva.

La homeopatía, entonces, juega un papel fundamental porque nos está tratando el núcleo absoluto del problema. Hace mucho más suave el proceso, ayudándonos en este pasado remoto para que en nuestro presente podamos llevar la armonía.

A partir de ahí, somos los comandantes de nuestro avión, el capitán de nuestro barco. A partir de ahí, gobernamos y somos responsables de nosotros mismos.

La vida… ese gran juego.

Tengamos presente que la vida es como un gran juego en el cual tenemos que llegar a divertirnos y entender lo bello que es. Si no lo vemos así, es que vamos contracorriente. 

Deberíamos salir de esta vida enamorados de ella, no apegados. Y a medida que pasaran los años, cada vez más desapegados.

Si entendemos que la vida es este juego, a modo de gimcana, pronto caemos en la cuenta que los movimientos que esta promueve son movimientos cíclicos con todos nuestros temas de los cuales, cada vez, seremos más audaces para resolver porque nos conocemos mejor… pero, la licenciatura de este juego la recibiremos al final, en la meta de la propia vida.

La sensación de armonía, bienestar que deja la resonancia de la homeopatía en nuestro cuerpo nos acerca a la libertad. Depende de nosotros mismos dar el paso hacia la libertad, la homeopatía nos lo muestra.

La homeopatía no la regalará porque es la medicina del alma y con cuestiones del alma no hay patriarcados que den los pasos por nosotros ni nos lleven de la mano. Nos indica el camino y si queremos conocerlo, bastará con andar hacia allí.


¿Por qué con homeopatía y no con otra terapia?

Existe una teoría, la cual creo por observaciones que he ido haciendo durante estos años, que el medicamento que podemos llegar a necesitar, en cantidad molecular lo hemos consumido de manera importante si no hemos sido nosotros, han sido nuestros ancestros.

Si recordamos que todo, absolutamente todo, tiene memoria podemos llegar a la clave que cualquier alimento o sustancia que tomemos, tendrá una información para nosotros en nuestra psique y en nuestra emoción. 

Nuestros alimentos tendrían que ser cuidadosamente escogidos por esta razón, ya no sólo por salud orgánica como apuntaba Hipócrates, ‘Que tu alimento sea tu medicina’, sino por razones más profundas de lo que supone cada sustancia a la cual nos acercamos con nuestro cuerpo.

De hecho, ya existe lo que llaman dietas en las que se considera la información vibracional de los alimentos.

Entendamos, entonces, de una vez, que somos seres sagrados. Entendamos de una vez nuestro origen divino porque ya toca hacerlo presente en la materia y cuando seamos capaces de integrar este concepto, junto con una intención de estar en el presente y no huyendo al futuro o escapando al pasado, nos volveremos seres inteligentes.

La homeopatía resuelve el conflicto que puede haber ocasionado en un pasado reciente o remoto de lo que podemos haber tomado nosotros o nuestros padres, abuelos… Reordena de manera sabia y podemos aprovechar la oportunidad para deshacernos de lo que tanto nos molesta a nivel vibracional con el mínimo esfuerzo porque ya toca que no sea nuestro todo aquello.

Todo eso, sin entrar en el simbolismo que tiene el lenguaje del cuerpo y la lectura que podemos establecer con la homeopatía que podemos, de nuevo, reordenar y estimular pasos importantes hacia direcciones que antes eran impensables.

Es una obviedad, por otro lado, que el mismo camino lo podemos hacer con otras terapias, si nos sentimos más afines con ellas… pero, entiendo que las razones que aquí expongo es para explicar la función de la homeopatía en este sentido.


¿Podemos necesitar otras terapias?

Es una cuestión de implicación, de la habilidad del terapeuta, de las ganas que tenga uno de resolver.

En algunos casos severos, en la primera entrevista, suelo preguntar qué grado de implicación van a tener en la terapia. La mayoría, cuando llegan a mí, ya han pisado todas las alternativas convencionales y suelen decir que al cien por cien. Si la respuesta es menor, yo soy la primera en comentarles que me veo incapaz de ayudarles.

Puede suceder, sin embargo, que otro tipo de terapéutica se presente y pueda llegar a ser enriquecedor como puede ser el hecho de realizar una constelación familiar. ¡Déjate sentir!.

Si nos ayudamos cada día y nos tomamos a nosotros en serio para tomarnos menos en serio en nuestras viejas inercias, podemos llegar a entendernos mejor para que el camino sea más liviano a partir de este momento.

La Gran Terapia es la vida y es la Vida. No olvidemos que vinimos a jugar, a recordar  y superar unas pruebas con compañeros de camino que algunos de ellos permanecerá en el tiempo y muchos otros estarán en una etapa de nuestra vida.

La homeopatía nos puede acompañar como nuestra aliada más íntima que en casos importantes en los que nos contraponemos con nuestras pruebas, nos dará una clarividencia ante la circunstancia y una serenidad que evitará dañarnos y entrar de nuevo en el bloqueo.

Saber que existe todo esto, en su momento, para mí fue un gran descubrimiento después de muchos años de andar buscando soluciones… Fue un enamoramiento que aún dura. Este es el motor que me empuja seriamente a dar a conocer esta terapia porque nos abraza a la vida. Yo la entiendo como la auténtica medicina del alma y lo que consigue es trazar la felicidad.

Recordemos que todos tenemos que entrar en la tercera dimensión del amor y esta terapia es la manera más amorosa, junto a un terapeuta que sintonice contigo, con la que puedes acceder a ella. La Era de Acuario es esto, como lo debe ser la relación con la familia, los amigos, los compañeros… trascender de manera altruista a los otros y que éstos lleguen a ti.