18 diciembre 2009

Resfriados, catarros... y derivados

Ahora ya estamos en una climatología con frío y parece que tenga que ser común pillar resfriados y la gripe o las gripes, pero es curioso que siendo común, no todos cogemos el resfriado ni la(s) gripe(s) ni en el mismo momento. Y es que toda afección del aparato respiratorio con todo su conjunto de alteración en mucosas, etc… tiene un componente somático muy claro aunque no se quiera ver.

Cuando tenemos una alteración emocional, fijémonos que lo primero que se altera es la respiración simplemente al respirar, suspirar, en el modo de andar, al movernos lo hacemos de manera distinta a antes de que aquello pasara. Si tratamos la emoción, a partir de aquí, haremos un ahorro estupendo a nuestro organismo, pero no siempre se está lo suficientemente afinado para saber lo que nos ocurre y es que muchas veces nosotros mismos somos nuestros mayores desconocidos.

Por otro lado, pasar por un resfriado también es una manera de drenar interesante siempre que se acompañe toda la sintomatalogía y no se corte el cuadro.

En la respiración manifestamos emociones como la tristeza, la ansiedad, el dolor emocional y físico, los temores, incluso las alegrías… No es el único factor ni el único desencadenante, pero aquí, en este artículo así lo trataremos como si lo fuera.

La afonía muchas veces acompaña un cuadro de disfunción y deberíamos saber el motivo por el cual nos han dejado sin voz, nos hemos callado o nos han hecho callar.

Con las técnicas de naturopatía, un acompañamiento con envolturas va muy bien. Agua fría, se moja, se escurre, otro trapo de algodón seco encima (toalla) y una bufanda y envolviendo el cuello durante un rato, esperamos una reacción de calor. Lo primero que conseguimos es la relajación y con esta dilatación el drenaje con el acompañamiento consiguiente de dejar descansar la voz todo lo que se pueda, claro está.

El tomillo que personalmente lo considero mi gran aliado para muchas cosas, es fantástico antiséptico y hace una puesta a punto a todos los niveles.

Antes de pasar a hablar algo sobre homeopatía, comentaros que en estos casos, lo mejor que podéis hacer es huir durante unos días de los azúcares e hidratos de carbono refinados que son grandes alimentadores de la mucosidad. Tomar alimentos calientes que no quemen que ayudan a dilatar y mover la mucosidad.

El Ajo, considerado el antibiótico por excelencia a nivel fitoterápico, si los parientes más cercanos te lo permiten por los humores que desprenderás después de su consumo, puede venirte muy bien.

Aconitum suele tratar el primer impacto con el frio seco, el shock que soportamos en su exposición. La mucosidad será líquida.

Con Bryonia tendremos sequedad que se manifestará principalmente con tos seca y con Antimonium Tartaricum debemos pensar si el catarro empieza a bajar a pulmones y la mucosidad empieza a ser amarilla y difícil de expectorar, además, con algo de ruido al respirar.

Ipeca nos tratará la cantidad de moco que va a parar a estómago y por exceso, nos hace vomitar sin dejar tomar nada, ni líquidos ni sólidos, dándonos náuseas si nos forzamos. Hay mucho moco que se vive con sofocación.

Los remedios Kali son grandes drenadores e incluso resolutivos en los procesos catarrales, según tengamos el tipo de moco necesitaremos el Kali Sulphuricum o el Bichromicum que éste se caracteriza por el moco elástico, enganchoso y que notamos absolutamente pegado en las paredes de garganta y nariz.

Hay otros remedios a tener en cuenta importantes como Hepar Sulphur, Sulphur, Lachesis, Argentum Nitricum… y las diluciones a usar dependerán del carácter del proceso, lo agudo que esté o si se ha cronificado.

Todo lo que podamos tomar homeopáticamente, si lo reforzamos con complementos ortomoleculares como la Vitamina C en gramos y el Betacaroteno, puede ser para el invierno mano de santo.

Bueno, realmente, espero que no necesitéis nada de todo esto y os mantengáis en forma y fuertes durante toda esta estación.

Aprovecho para desearos unas Buenas Fiestas a todos con un abrazo muy cálido y cercano.