17 enero 2011

Lac Caninum


La caninum, leche de perra dinamizada homeopáticamente, es un medicamento muy conocido por sus síntomas generales y sus distintivas modalidades, especialmente por su peculiar alternancia de la lateralidad, magna indicación del remedio. Está indicado especialmente en individuos muy calurosos cuyas afecciones mejoran siempre por aplicaciones frías, con apetito feroz y deseo de alimentos muy condimentados o salados; una sensación peculiar es de no tocar el suelo con los pies, como si estuviera flotando, lo cual puede manifestarse como vértigo. Lac caninum es de especial utilidad en afecciones de los órganos reproductores femeninos: inflamación dolorosa de los senos antes de la menstruación, excitación extrema, etc.

Sin embarco, Lac caninum presenta un cúmulo de síntomas mentales y una naturaleza muy peculiar. Del medicamento es muy conocida su obsesión por las serpientes, la cual puede presentarse también como miedo, sueños o ilusiones pero además de este rasgo existe toda una verdadera personalidad.

La clave esencial de Lac caninum es la extrema falta de autoestima al grado del deseo de morir, con severo desprecio a sí mismo y desdén a su persona. Estas personas, además de sentirse sucios o inadecuados, se descalifican a sí mismos continuamente, poniendo en tela de juicio sus habilidades y capacidades. Todo esto no es más que la manifestación de una inexorable depresión, algunas veces de muy larga evolución o el resultado de una agresión o abuso muy violento (abuso sexual, violación, sometimiento, supresiones, etc.). Estos pacientes tienen la certeza que pronto habrán de enfermar de algo grave o que serán víctimas de un ataque al corazón. Se sienten abandonados en el mundo, sin ningún amigo.

Muy indicado en personas que se sienten desagradables y repugnantes, que no soportan mirarse al espejo ni observar parte alguna de su cuerpo, no toleran tocarse a sí mismas, desean salir de su cuerpo y sienten que si no lo consiguen se volverán locas. Estos mismos impulsos llevan al paciente a “elevarse”, a desconectarse de su realidad, a evadir de una u otra manera lo que está sucediendo y dispersarse. Esto también se puede presentar como un conflicto interior, una falta de coherencia íntima se puede presentar como un conflicto interior, una falta de coherencia íntima que lo lleva a separarse en dos mitades que después encuentran en perpetua oscilación. Lac caninum se asemeja en muchas peculiaridades a Anacardium, también es un sujeto dual, duda de sí mismo, tiene y jura, y que puede llegar a perder su sentido moral en la vida, llegando a ser capaz de cometer actos de gran maldad o caer en paroxismos ciegos de furia o rabia. Así, el síntoma más clásico del medicamento, la alternancia de lateralidad, también se presenta en su interior. En una parte de este paciente observamos sus impulsos de más directa agresión, sus más puros instintos y su naturaleza salvaje, por otro lado, exteriormente, está la parte domesticada, controlada, demasiado adaptada y dependiente. Lac caninum manifiesta esta pugna mediante un proceso de continua degeneración de su identidad.

Lac caninum se caracteriza además por una hipersensibilidad a todo, al grado de la histeria o de los comportamientos obsesivos y caóticos. Su imaginación y sus sentidos están intensificados, tiende a imaginar o a “ver” caras (ve rostros deformes en la oscuridad), “oye” voces, tiene ideas fijas, cree que su cama está en movimiento, percibe animales reptando o está convencido de que es de estatura muy corta. Un rasgo muy característico es la sensación de que todo lo que dice y le sucede es irreal, que lo que está diciendo es mentira, que sus síntomas son producto de una imaginación enferma o desbocada; desconfía de todo, especialmente de sí mismo.

Cuando habla o describe su estado, se contradice continuamente, negando lo que acaba de decir o agregando datos completamente distintos.

Muy distraído y olvidadizo. Olvida completamente lo que acaba de decir o leer, no tiene la menor idea de lo que estaba a punto de hacer. Deja las cosas sin terminar, su mente se pierde en un sinsentido y se torna ausente.

Los sujetos Lac caninum se caracterizan, además, por una gran cantidad de temores y fobias, los cuales pueden tener origen en las agresiones sufridas en sus primeros años de vida.

Teme a las serpientes, pero también a ver algo horroroso; teme a los insectos, a los fantasmas, a perder el sentido, a la muerte, a caer por unas escaleras, a tornarse incapaz de desarrollar sus deberes. Estos pacientes pueden vivir con el temor constante de que algo terrible está a punto de suceder, de que se va a enfermar de algo grave, que va a enloquecer. Sus temores, de forma peculiar, desaparecen en la oscuridad pues entonces se esfuma la sensación inminente de ver algo horrible. En cama suele presentar pensamientos terroríficos.

La sensación de suciedad en estos individuos puede llevarlos a lavarse sus manos continuamente, a apartarse de los demás o a tratar a todos de manera despectiva o grosera.

Son muy reactivos, se sobresaltan fácilmente y suelen llorar continuamente, día y noche, de manera paroxística o después de la cólera.

Un síntoma peculiar, y a la vez detonante de este estado, es la pérdida de una mascota, especialmente de un perro. Las personas a raíz de la muerte del animal caen en una exagerada depresión con características muy semejantes a las que presenta Natrum muriaticum a raíz de la muerte de un ser humano muy querido: con pena silenciosa, incapacidad de expresar su dolor, imposibilidad de llorar e incluso deseo de sal (o también deseo de leche).

A un nivel más profundo este es un medicamento homeopático integrador. Ayuda a los pacientes a identificarse y trabajar consigo mismos de una manera más coherente. Está muy indicado en aquellas personas que sienten que no tienen raíces firmes o que se perciben incapaces de “poner los pies sobre la tierra”, así como en aquellos que oscilan entre fases de duda, humor o identidad. Lac caninum, como todas las leches preparadas homeopáticamente, actúa sana y optimiza los aspectos más nutricios y esenciales del ser humano.

Por el Dr. Gilberto Quintero Ramírez
Lab. Häsler


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