07 julio 2010

Estoy agotado, por favor, ayúdame...

Desde la homeopatía estudiamos el origen y el global de la persona, no tenemos bastante con simplificar este agotamiento con la típica suplementación de vitaminas y minerales, aunque pueden ayudar, podemos vernos inmersos de nuevo en el agotamiento en brevy si éste tiene origen nervioso de manera sostenida o emocional, llegará un día que muy a pesar de las vitaminas, no daremos con la resolución del agotamiento.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es el aviso de alarma que nos da el organismo cuando entra en agotamiento y si realizando un análisis vemos que el origen es emocional, además de tomar la homeopatía que nos ayudará, debemos trabajar la raíz que lo ha ocasionado.

A menudo, tenemos que trabajar, también a nivel de célula con oligoelementos para reconstruir la deficiencia que ha ocasionado el estrés en ella.

Tendremos en cuenta la edad de la persona, la antigüedad del agotamiento y también la sintomatología que acompaña porque no se tratará igual quien siente agotamiento con un terreno carente de minerales al que le acompaña un terreno neurodistónico, al que con los años ha ido a parar a un terreno oxidativo por exceso de radicales libres. Ni tampoco si el origen es un estrés de trabajo, estrés emocional por causas personales, si es por falta de resolución o por exceso de movimiento.

Se tendrá en cuenta, además, la alimentación que deberá ser rica, variada y abundante en frutas y verduras, en alimentos que proporcionen vida al organismo.

El agotamiento puede venir por un desenlace doloroso de una circunstancia personal, por cambios o por un shock o golpe que hace cambiar la vida de la noche a la mañana.

El abordaje es simple y complicado a la vez, en el sentido que se deberá pasar por varias fases de recuperación. La primera respuesta es que el agotamiento va cediendo y damos paso a una nueva oportunidad de vitalidad, integrando lo sucedido. Las siguientes fases trabajarán el fondo a muchos niveles, llegando a entender el por qué nos ha sucedido aquello y por qué hemos ido a parar a este agotamiento.

El hacer las paces con el mundo, con nosotros mismos, responsabilizándonos de nuestra historia hará que en poco tiempo, no sólo hayamos vencido el agotamiento sino que habremos evitado la ansiedad que comporta sostener ese cuadro, nos desprenderemos de mochilas pesadas que permitirán nuevos pasos con una integración absoluta de lo ocurrido y seremos más sabios.

Para los que os encontréis en este punto y queráis empezar a trabajar, lo primero que debéis hacer es no boicotearos, es decir, entrad en nuevos hábitos ordenados de vida. No hace falta llegar a ser cartesiano, sino nutrirse bien con el descanso, alternar con ejercicio suave, buen alimento, intentar integrar buenas compañías en la medida que podamos y buscar una buena mano que nos levante del sitio.

La Avena en Tintura Madre nos puede ayudar en agotamientos que además de lo descrito va asociado un componente de convalescencia después de una enfermedad.

Vitaminas del Grupo B y la propia Vitamina C en cantidades ortomoleculares nos ayudarán a restablecer la vitalidad, subir el sistema inmunológico y estabilizar el sistema nervioso (simpático y parasimpático) que es lo primero que hemos dejado hecho añicos.

La ya conocida jalea real también puede ayudar.

Por descontado que esto es generalizado y puede que tú necesites una complementación más completa y variada y habrá que valorar según lo que conlleves la homeopatía y el trabajo a realizar.

Todos los remedios homeopáticos que llevan un componente Phosphorico, entre otros que se pueden valorar como los Natrum, Kali, Calceras, Lycopodium, Silicea..., nos ayudarán y te puede resolver según lo que cuentes.

Instálate en darte una nueva oportunidad de vida. Te lo mereces y el mundo merece el regalo de verte con más alegría.