31 julio 2010

Betacaroteno, Pro Vitamina A... y el Bronceador Inteligente.

El Betacaroteno es un precursor de la Vitamina A. Son los pigmentos rojos y amarillos de los vegetales, especialmente de los frutos de color como el albaricoque, tomate, zanahoria, naranja. Está formado por dos cadenas de Axeroftol que tienen doble actividad vitamínica.

También existen el alfa-caroteno, gamma-caroteno, criptoxantina y betazeacaroteno que tienen sólo una molécula de Vitamina A ya que la otra mitad es inactiva.

El Betacaroteno se absorbe a nivel de hígado e intestino delgado. En las paredes del intestino se transforma en Retinol, siendo absorbido, pasa a través de las células de la mucosa y es esterificado en acetato o palmitato de retinol. Se almacena en hígado, de donde se tomarán las cantidades adecuadas cuando el propio cuerpo los necesite.

Es una Vitamina liposoluble. Fue la primera liposoluble que se descubrió a principios del S.XX. Se le llama retinol por su incidencia específica en la retina del ojo.

Al ser una Vitamina liposoluble estamos diciendo que es soluble en las grasas. Su absorción dependerá de la absorción de grasas porque depende de ellas. Aumenta la absorción si hay grasas en la alimentación y a la contra, disminuye la absorción si hay insuficiencias biliares, la parafina líquida, la colesteramina.

El hígado acumula el 90% de la vitamina A del organismo, siendo las partes restantes en pulmones, intestinos, riñones y suprarrenales. En proporción a su peso y espacio, la retina es el lugar más rico en vitamina A.

Los déficits se presentan a los dos meses de su carencia. Un buen acompañamiento del betacaroteno es el Zinc para movilizar los depósitos intrahepáticos de vitamina A.

Es muy estable al calor y es muy sensible a la luz y a la oxidación.

La Vitamina C y E la protegen de la fácil oxidación que tiene.

A parte de poder complementarla en comprimidos, la podemos encontrar en carnes, embutidos, pescados, lácteos, cereales, frutas coloreadas, frutos secos como el cacahuete, la almendra el pistacho, verduras como la zanahoria, la acelga, el perejil, espinaca, endivias, calabaza, pimientos, en legumbres como la soja.

Es un excelente antioxidante para la piel y la protege de manera inteligente en el bronceado, aunque no debemos perder de vista la protección de cremas solares y no exponernos de manera temeraria al sol.

Ahí en la piel es donde encontraremos los primeros síntomas de déficit de la vitamina viendo la piel seca, con pérdida de la elasticidad, se queratiniza (engruesa), se enrojece, pica, apareciendo la piel escamosa con copos blancos. Igual ocurre con el cabello y las uñas.

Neutraliza los radicales libres

Protege contra los rayos ultravioleta y aumenta la capacidad de bronceado

Protege, además, las vías respiratorias del humo del tabaco, la polución y otras absorciones que pudiéramos hacer a nivel respiratorio.

Es primordial para la salud ocular, la protege y la mantiene. El déficit se presenta de entrada con dificultad de la visión nocturna, sensación de ojos secos que puede acompañar de picor, quemazón, inflamación de párpados.


Además, es una excelente vitamina para los problemas de candidiasis vaginal.

Acompañarnos de Betacaroteno durante el verano es una manera inteligente de protegernos la piel, los ojos y potenciar este ansiado bronceado que todos queremos tener sin quemarnos, dándonos un aspecto de brillo y salud muy óptimo.

Al ser una vitamina liposoluble no recomiendo una dosificación muy alta ni prolongada. Con 15 mg. al día, es suficiente y en breve notaremos estupendos beneficios. A la vuelta al trabajo, poder descansar para preparar el organismo para el otoño e invierno.

¡Que paséis unas buenas vacaciones y disfrutéis al máximo de la naturaleza!

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