23 enero 2010

Vitamina E

El término vitamina E se aplica en realidad a varias sustancias denominadas tocoferoles que, a su vez, se subdividen en alfa, beta, gamma, delta, epsilón, zeta y theta. En cualquier caso, hay que saber que de todos esos compuestos el más activo biológicamente es el alfatocoferol -quizás por eso es la forma más empleada-, tanto en su forma natural (D-alfa tocoferol) como en su forma sintética (L o DL-alfa tocoferol). En Nutrición Ortomolecular se utiliza la forma natural por ser la más potente.
Se trata de una vitamina que se absorbe en el intestino delgado en presencia de sales biliares y grasa pasando a la corriente sanguínea y de ahí al hígado, donde queda almacenada si bien, al contrario que otras vitaminas liposolubles, lo es sólo durante un tiempo relativamente corto.
Existen algunas sustancias que pueden interferir en la absorción de esta vitamina o destruirla, como es el caso del hierro inorgánico que, administrado simultáneamente, perjudica su absorción. El cloro del agua potable o los aceites rancios, por su parte, la destruyen.
Podemos encontrarla en aceites vegetales, pipas de girasol, cereales completos, alubias de soja, tomates, germen de trigo, espinacas, brécol, coles de bruselas y huevos.

PARA QUÉ SIRVE
- Es uno de los antioxidantes más fuertes que se conocen, retardando así el envejecimiento celular. · Unida a la vitamina A, protege a los pulmones frente a la contaminación.
- Favorece la cicatrización de las quemaduras.
- Alivia los calambres de las piernas.
- Protege de la oxidación a otras vitaminas como la C o el complejo B.
- Alivia la fatiga.
- Mejora la respuesta inmunológica.
- Se ha mostrado eficaz como preventivo de abortos.
- Incrementa los niveles de colesterol HDL (colesterol bueno) en sangre.
- Facilita la acción de la insulina.
- Es ligeramente diurética por lo que se puede utilizar como coadyuvante para tratar la hipertensión.
- Protege a los glóbulos rojos frente a elementos tóxicos como el peróxido de hidrógeno.
- Facilita la acción anticarcinogénica del selenio cuando se encuentra presente durante las fases de promoción o proliferación.
- Médicos como el propio Luc Montagnier recomiendan suplementos de vitamina E en el SIDA.
- Pacientes sometidos a quimioterapia que han recibido suplementos de vitamina E antes de recibir el tratamiento no sufren la pérdida de cabello.

Además, son muchos los trabajos que implican a esta vitamina en la prevención y tratamiento de numerosas enfermedades de carácter degenerativo por lo que puede considerarse la vitamina E un magnífico producto multiuso.
Ya hemos hablado de su elevada capacidad antioxidante y como quiera que los radicales libres derivados del metabolismo oxidativo se encuentran estrechamente relacionados con un número importante de patologías no debe sorprender que en un futuro no muy lejano esta vitamina sea una eficaz arma a utilizar en muchos campos de la lucha contra las enfermedades degenerativas.
Se ha probado, por ejemplo, que dosis elevadas de vitamina E eran capaces de disminuir la progresión del Alzheimer (New England Journal of Medicine, 1997) y por ello la Sociedad Americana de Psiquiatría (AAP) recomienda su uso para tratar esta y otras enfermedades mentales.
Se ha sugerido (Journal of National Cancer Institute, marzo 1998) también que la vitamina E puede disminuir el cáncer de próstata en un 32%.
Pero donde la vitamina E juega su papel más importante es frente a la patología coronaria ya que:
- Mejora la capacidad de resistencia cardiaca.
- Mejora la permeabilidad capilar dañada.
- Ayuda a la recuperación del infarto minimizando la muerte del tejido como consecuencia de la falta de oxígeno y reduciendo así la amplitud de la zona cicatrizada.
- Es un buen vasodilatador capilar. Y,
- Reduce la ateroesclerosis en las arterias coronarias.

SÍNTOMAS CARENCIALES DE SU DÉFICIT
- Aumento de la fragilidad de las células rojas.
- Manchas en la piel.
- Esterilidad femenina y masculina.
- Posibilidad de sufrir arteriosclerosis.
- Aumento en la incidencia de patología cardiaca.
- Riesgo de sufrir úlcera gástrica.
- Pérdida de concentración, dificultad intelectual e irritabilidad.
- Alteración en la formación de hemoglobina.
- Anemia.
- Piel áspera.
- Debilidad muscular.

Y en los casos más graves:
- Daños renales y hepáticos.
- Edemas.
- Dificultades respiratorias.
- Nacimientos prematuros.
- Fibrosis cística.

SUS ENEMIGOS
- Es inestable al calor.
- Sensible a la luz.
- Temperaturas por debajo de cero grados.
- Grasas rancias.
- Cirrosis alcohólica.
- Enfermedades pancreáticas.
- Consumo de aceites minerales.
- Consumo de agua con cloro.
- Consumo de estrógenos.

DOSIS RECOMENDADAS
La dosis recomendada estaría entre 12 a 15 mg/día aunque cuando se consumen muchas grasas insaturadas las necesidades son mayores.
Su uso terapéutico debe ser siempre supervisado por un profesional.

TOXICIDAD
Aunque es liposoluble, esta vitamina es considerada no tóxica salvo en determinadas condiciones:
- Las personas con hipertensión porque podría aumentarla, al menos inicialmente. Después se convierte en elemento regulador.
- Pacientes con enfermedades reumáticas crónicas del corazón. Dosis altas en este caso pueden acarrear graves consecuencias.
- En algunas personas, dosis elevadas -como las utilizadas en Nutrición Ortomolecular- pueden provocar molestias como náuseas, ligeras diarreas, debilidad muscular, etc.

A TENER EN CUENTA
- Una dieta rica en aceites poliinsaturados provocará una mayor necesidad de esta vitamina. - Deben incrementar su ingesta las embarazadas, las mujeres lactantes y las que estén tomando anticonceptivos.
- El hierro inorgánico destruye la vitamina E.
- Si bebe agua clorada debe aumentar la ingesta de esta vitamina.

NUTRIENTES SINÉRGICOS
- Vitamina A.
- Complejo B.
- Vitamina C.
- Vitamina B-1.
- Inositol.
- Vitamina F.
- Manganeso.

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