14 agosto 2011

El Diamante: ''El Ave Fénix''




En culturas muy antiguas, las piedras preciosas eran un puente entre tres mundos. Como el mismo ser humano. Lo tangible que el hombre puede tener en sus manos; la fuerza y vitalidad que pone en marcha la materia, el alma; y el conocimiento de lo divino, la consciencia que es el espíritu.

La piedra preciosa en manos de alguien sensitivo es mucho más que un trozo de materia en las manos. La intuición desmarca una poderosa diferencia con cualquier elemento. La piedra es un archivo muy antiguo de distintas mutaciones.

En los textos antiguos ya se relata lo que el hombre intuye en ellas. Se les atribuyen la acumulación de una sabiduría que ha sido guardada por la propia naturaleza dentro de la tierra. Todas las culturas dan un excelente valor a todas ellas y hoy, os mostraré a modo de pincelada cómo se presenta una de las más valoradas en el mundo, el Diamante.

He tardado en presentar este artículo por varias razones. Es un medicamento relativamente conocido en el mundo de la homeopatía y estoy convencida que con el tiempo será considerado esencial. Por circunstancias de la vida, he tenido una aproximación muy directa con el medicamento en varias personas y muy allegadas. Al ser un medicamento de acción profunda, sin ánimo de hacer experimentaciones con nadie, he querido observar los vaivenes del medicamento sin más interferencia que él mismo hasta dónde puede llegar su acción.

El invencible?

Diamante es el más duro de todas las gemas y así parece externamente la personalidad que puede necesitar el medicamento. Es el carbono cristalizado en su estructura más compacta. En la escala de dureza con la que se calculan los minerales, es la máxima, sólo puede ser partido y trabajado por otro diamante, sólo puede ser manipulado por otro diamante, todo lo demás que lo sustente entre sus manos despertará admiración y reconocimiento por su belleza y respeto por su dureza, a su vez, incomodidad por no ser maleable.
Capacidad para superar la desgracia, el atributo de conferir habilidades para parecer invencible.

Algunos autores apuntan que el diamante corresponde al séptimo chakra, correspondiente a la ya conocida en este blog, la glándula pineal. Otros autores por su dureza y forma atómica la sitúan en el chakra base, el sacro. Sin pretender llevar la contraria a nadie, he llegado a la conclusión que el diamante corresponderá según el momento en el que esté la persona, potenciando energéticamente el punto que necesite recuperar, dado que El Diamante lo entiendo enorme, amplio y ágil cuando toma contacto con el ser humano, adecuándose a la parcela donde la persona necesite elevarse, potenciando la energía vital.

Diamante es aquella persona con temperamento fuerte que encontrándose en un momento de crisis, posiblemente la más importante que vivirá en su vida, no es todavía muy consciente de su proceso y de todo lo que le aporta, aunque posee esta capacidad, no la ve. Es tan fuerte y grave lo que le ha sucedido que nadie llega a comprender como sobrevive. Su proceso lo hace blindar y sólo él sabe y siente en un lugar nada cómodo hasta que pueda permitirse elevarse porque en esto consiste la vida. En el diamante, es el deseo de conectar con  la perfección sin comprender que se trata de un proceso y la necesidad de quererse a uno mismo.

A diferencia de su entorno, mantiene un miedo que no comenta, aunque sabe que lo vencerá. De momento, la añoranza, el peso de la catástrofe con todas las cenizas rodeándole que él se empeña en traducir y recolocar. ‘Tiene que haber algo de luz en alguna parte para salir’, se dice a sí mismo. Se encuentra prisionero de su propia negatividad. Se encuentra enterrado bajo tierra, con sensación de estar prisionero de sus relaciones, trabajo u orden social.  Le hará resurgir como un ave fénix que ya lo era en las propias cenizas, sin saber cómo alzar su vuelo.

Es el renacimiento en todo su esplendor físico, emocional y espiritual recupera aquella claridad que en las cenizas no se encontraban. Lo entiendo como una mano enorme que viene de lo divino que saca al hombre de aquellas tinieblas, de aquel laberinto… de su viaje iniciático personal, absolutamente íntimo. Nunca más será el mismo después de esto, una auténtica mutación ha aparecido con un añadido importante y es que además de sabiduría ha ganado en claridad y transparencia. Así es el Diamante.

Diamante le sacará de aquel delirio, del punto malicioso y sentimiento injusto que puede ahogar el interior, sustituyéndolo y entregando una experiencia muy fuerte que le ha hecho elevar unos cuantos peldaños como un salto en su evolución.

De sentirte en la miseria a ser un Diamante…

Ya sabes que no puedes escapar de tu historia. Sólo a ratos cuando te distraes y aún así, te sorprende que todos los matices han cogido un tinte nuevo desde que ocurrió todo aquello que te ha sacudido. Te lo cuentan y no te lo crees. Aprendes a observar y te preguntas qué haces, cuál es tu lugar, cómo volver a vivir de nuevo y bien… la vida no será como antes…

Y yo te contesto: ¿Para qué la quieres como antes? Si te paras a pensar… ¿no? (no se lo contemos a nadie, ¿vale?) ¿Y si no te preguntas por un tiempo y sólo intentas vivir y dejarte sentir todo lo que en ti ha dejado y está dejando este proceso? Es una oportunidad que tienes en medio de este infierno que este juez que llevas dentro vaya muriendo, se olvide de ti y renazca un ser nuevo mucho más sabio y flexible…

El Diamante te ayudará en este momento de depresión, de inseguridad, de miedo, de intransigencia… de este enfado supino que te reprime… incluso la concentración. Serena la mirada hacia ti mismo y mira atrás mientras te elevas , verás que paso a paso estas cenizas están un poco más lejos y cuando consideres, elévate, verás qué vuelo… éxtasis. Permíteme que ahora sea, nuevamente, mala contigo, ¿para qué quieres ser el de antes? Reconócete y verás que eres nuevo… Un Ave Fénix.

Tienes conocimiento de donde vienes, del carbón. Sabes de tu sencillez de origen y reconoces que por la mutación tras mutación que has realizado como has llegado desde lo más profundo a constituirse y elevarte.
Te libero de mis preguntas para que puedas pedir, agradecer o instalarte desde tu nueva ‘verdad’.

Además…

Diamante trabaja orgánicamente.

Sistema respiratorio: por su efecto antiinflamatorio y desinfectante, permite tratar casos de pulmonía, neumonía o cualquier patología respiratoria sonde se haga presente un foco infeccioso.

Sistema neuroendocrino: el diamante contiene los desórdenes glandulares, en general, pero además produce un efecto muy marcado en los períodos anteriores y posteriores a la menopaua. También trabaja muy bien en cuadros de esterilidad. El diamante puede dar una buena respuesta en cuadros de esterilidad masculina por baja producción o calidad deficiente.

Sistema nervioso: es un gran contenedor de desórdenes neurológicos, como epilepsia, convulsiones y disritmia cerebral. También cuadros de obsesión.

Sistema inmunocompetente: eleva las defensas inmunes. Puede emplearse en cuadros de neoplasias y enfermedades autoinmunes como el lupus.

Sistema circulatorio: trabaja muy bien en cuadros de insuficiencia coronaria, mejora la circulación sanguínea y favorece a los hipotensos.

Sistema linfático: mejora  la circulación linfática por lo que resulta de utilidad para tratar sinusitis, edemas y celulitis. Acompañar de otras gemas que trabajen el drenaje de toxinas como el peridoto.

Sistema emunctorial: prostatitis, cistitis, infecciones urinarias. También combate infecciones intestinales, divertículos, enterocolitis y cáncer de colon o duodeno.


Para concluir…


El campo de fuerza del diamante se instala en el interior del cuerpo físico “es la luz del día” para esclarecer las profundas capas psíquicas y dar con la clave del inconsciente que pueda ayudar a resolver los conflictos. Posee siempre cualidades benéficas, aunque esté quebrado u opacado, aunque algunos estén rodeados por una leyenda de tragedia.

El diamante es el máximo símbolo de la luz blanca en el plano material. Está identificado con la parte inmortal del ser y su comunión con la infinita Luz interior. Es la manifestación del poder y de la luz divina en la propia vida.

La alteración que transforma el carbón simple en un diamante es un proceso intenso y casi inexplicable que reconstruye cada molécula hasta hacer del carbón una fuente de brillante luz eterna que llega a una escala de frecuencia vibratoria no conocida aún por ningún otro grupo de gemas en evolución.
En realidad, es un proceso que se produce sólo como una actividad planetaria natural y puede compararse con la chispa de luz que entra en cualquier forma de materia, dándole una evolución propia que forma parte del gran plan.

Es algo muy distinto a los diamantes hechos por el hombre en condiciones de laboratorio, que no poseen en grado alguno las mismas energías. Incluso los diamantes naturales, cuando son coloreados artificialmente por el hombre mediante bombardeo nuclear y otras técnicas, pueden verse privados de su propósito original en más de un 50 por 100.

Vuelvo a apuntar, una vez más, que estos procesos deben ir acompañados de otras técnicas que trabajen la parte del subconsciente, la emoción, el trauma… y la persona pueda recibir un buen acompañamiento por parte del terapeuta con terapias emocionales, un apoyo donde sostenerse además de la homeopatía que puede hacer mucho más fácil el trayecto.
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(Celebrando los 100 artículos en este blog. Gracias por vuestro apoyo).


2 comentarios:

Clara luz dijo...

Muchas gracias por este artículo. He tomado diamante blanco en homeopatía en dos ocasiones y me has confirmado lo que yo había observado:

1) actúa allí donde está el bloqueo más destacado en la persona (en la zona de la columna vertebral porque yo creo que indica claramente cual es el chackra que está más obstruido)

2) hay que complementar su trabajo con otros remedios más específicos que permitan trabajar en profundidad lo que el diamante pone de manifiesto

Tu artículo me ha animado a volver a trabajar con este remedio tan poderoso.

Mi experiencia no es muy amplia, pero estaré encantada de compartir contigo más detalles sobre el tema.

Un saludo y de nuevo gracias por compartir

Rosa Maria Plana dijo...

Hola, Clara!
Si trabajas con homeopatía desde hace tiempo, habrás experimentado simpatías hacia algunos medicamentos determinados. Este es mi caso con el Diamante junto con algunos otros, quizás más por observación, ha sido por haberlo disfrutado en mi alma y en mi cuerpo. Sentir los beneficios de este renacimiento me inspiró el compromiso con el medicamento en su profundización y en mí misma, trabajando desde otros prismas para asegurar el vuelo de mi ave...

Gracias nuevamente por vsitar mi blog y por tu comentario.

Un fuerte abrazo!

Rosa María