18 agosto 2009

Sistema Inmunológico - II

Un buen sistema inmunológico es síntoma de buena salud. No existe ninguna receta mágica que pueda restablecerlo de inmediato, en cambio será decisivo el tipo de vida que llevemos, el manejo del estrés, ejercicio, dieta, suplementos nutricionales, terapia homeopática y el uso de fitoterapia.

Psiconeuroinmunología.-

Es un término usado para describir las interacciones entre el estado emocional, la función del sistema nervioso y el sistema inmunológico. Los tres están muy enlazados.

Existen cada vez más datos que documenta la influencia profunda de la mente en la salud y en la enfermedad. Ya no sólo la rama alternativa o la que se separa de la medicina alopática es la que lo ve, médicos, gente sanitaria con las mentes abiertas empiezan a ver la estrecha relación.

No es que únicamente los mayores episodios de estrés puedan causar la depresión en el sistema inmunológico, sino cuanto más significativo es el factor de estrés, mayor es el impacto sobre el sistema inmunológico. La aflicción, la pérdida, el duelo, el estrés reducen significativamente las funciones inmunológicas importantes.

A finales de los 70 varios estudios demostraron que las emociones negativas suprimen el sistema inmunológico; por otro lado, el buen humor, los estados de felicidad, el descanso, el bienestar lo estimulan.

Estrés.-

El estrés incrementa los niveles de hormonas de las glándulas suprarrenales, incluyendo la adrenalina y los corticosteroides, éstas inhiben la formación de leucocitos y producen una involución del timo, lo de da lugar a una supresión significativa del sistema inmunológico, dejando a la persona susceptible a infecciones y cualquier enfermedad.

El estrés está entrelazado con el sistema nervioso simpático, mediante la estimulación que le produce el propio estrés y es sobre el cual tenemos muy poco control...

El sistema simpático es el responsable de lo más básico del hombre que es la supervivencia: ‘’batalla, huye’’.

Cuando el sistema inmunológico tiene el sistema simpático estabilizado, trabaja mejor bajo la influencia del parasimpático que es el que asume el control de las funciones corporales durante los periodos de descanso, relajación, visualización, sueño y meditación.

Durante los niveles más profundos del sueño se liberan potentes compuestos inmunoestimulantes y muchas funciones inmunes aumentan enormemente.

Estilo de vida.-

Los hábitos nutricionales tienen mucho a ver con el sistema inmunológico.

La deficiencia de nutrientes, el consumo excesivo de azúcar, el consumo de alimentos alérgenos, los niveles altos de colesterol son boicots contra el inmunitario.

Lo que lo aumentan es el equilibrio en la dieta en la que consten todos los nutrientes esenciales, los antioxidantes, carotenos y flavonoides.

El gran consumo de vegetales verdes, comiendo de manera regular, mantener un peso adecuado evitando el efecto yoyó, conseguir más de siete horas de sueño, ejercicio regular que no quiere decir intenso, elaborar un plan de complementación adecuado al tipo de vida que llevamos a nuestros focos de estrés.