15 febrero 2010

La sombra y la luz vs enfermedad y salud




"En la SENCILLEZ está la marca de la VERDAD"
W. H. Schüssler

“Alguien me dijo, que una sombra no podía excluirse mediante elementos químicos, así como también, una enfermedad tampoco puede eliminarse con venenos y drogas.”
En cualquier caso, no existe nada que deba eliminarse del organismo, sino una deficiencia funcional o disfunción que debe solucionarse. Una sombra siempre se podrá eliminar proporcionando luz al espacio ocupado por dicha sombra. Estas disfunciones, según los signos ó síntomas que aporta, deben atajarse antes de que por cansancio del terreno orgánico, se presente una lesión.
“La medicina química ó alopatía, empieza donde termina la medicina bioquímica ó naturopatía.” (Simón Vicente Benedés, naturópata aragonés)
Las sales minerales están presentes en todos los alimentos y dietas, los baños marinos, solares y de aire y, a través de la digestión y la asimilación llegan a nuestra sangre que las distribuyen por los líquidos orgánicos, donde colaboran con el proceso de la vida que de esta forma y, por la ley de la afinidad química mantienen la forma humana y la actividad de las funciones del organismo. El organismo no sintetiza la sales minerales, y los desequilibrios pueden producirse por una alimentación inapropiada, por problemas de asimilación, metabólicos o por causas patológicas.
El método bioquímico de Schüssler ó Biosales, es una terapia natural, sencilla, diferente y efectiva.
Las Biosales tienen una función reguladora intra y extracelular en el interior del organismo, manteniendo las defensas activas y eficaces, asegurando el equilibrio del sistema inmunológico y, evitando la degeneración prematura de las células y tejidos orgánicos.
El método bioquímico, trata siempre de corregir los defectos de la química fisiológica, eliminando directamente un déficit. Por ello, es conveniente que la administración de las Biosales deben realizarse en pequeñas dosis fisiológicas, que se presentan en diluciones infinitesimales (D6; D12), para una perfecta asimilación y aprovechamiento por los tejidos celulares.
El estado enfermo de un sujeto, no es una entidad llamada enfermedad, sino una deficiencia funcional de alguno de los constituyentes bioquímicos que son la base de la química de la vida. Por ello en el tratamiento de una disfunción orgánica, el uso de cualquier sustancia que no sea un constituyente de los tejidos orgánicos es innecesario e inútil.

Muchas investigaciones han demostrado que los tejidos celulares se desintegrarían rápidamente si se produjera una ausencia de la correcta proporción de estas biosales en la sangre, mientras que el mantenimiento del equilibrio de esta proporción asegura un sano crecimiento, mantenimiento y continua renovación.
El doctor en química Charles W. Littlefield, afirma:
“Las doce sales minerales básicas ó biosales de los tejidos son, sin lugar a dudas, el asiento o base de los órganos y tejidos del cuerpo y son esenciales para conservar el equilibrio y la integridad de su estructura, su funcionamiento y su vitalidad.”
Por consiguiente, estas Biosales son la base físico-química como función primaria de toda curación. Independientemente del método terapéutico empleado, si estas sales minerales no están presentes en la sangre y en los tejidos, es imposible conseguir una recuperación de la salud, permanente. Por coherencia, entonces, cualquier tratamiento debería ser acompañado por la sal correspondiente según la necesidad de la persona.

Extraído y autoría.- www.sesbi.org