24 marzo 2011

Autismo, hiperactividad, depresión en la infancia: Intoxicación por metales pesados

 De la mano de Gemma Calzada i Roca, desde Suiza, me llega este estudio que está realizando desde hace un tiempo. Me ha parecido un aporte interesante para recogerlo en mi blog. La autora, futura nutri-detoxicologue, nos muestra las consecuencias de los metales pesados en el cerebro transformándose en opiáceos y sus consecuencias.





Este artículo es la traducción del artículo publicado en francés por WordPress: « Autisme, schizophrénie et hyperactivité- Phosphates dans l’alimentation : les enfants poussés au bord de la folie »  Mondialisation.ca, 1 fevrier 2008 Mondialisation.ca.

Desde hace veinte años los casos de hiperactividad, esquizofrenia y autismo están aumentando drásticamente en los países desarrollados. Científicos de todo el mundo están estudiando este problema. Todos ellos están de acuerdo en la relación entre las alergias al gluten y la caseína y la intoxicación por metales pesados.

En sólo diez años el número de casos de autismo en EEUU se ha multiplicado por tres. Se trata de una verdadera “epidemia” de autismo que se está expandiendo al otro lado del Atlántico. En Maryland, por ejemplo, los censos oficiales muestran un incremento del 500% de nuevos casos desde 1998.


Los metales pesados incriminados

Los países industrializados están especialmente afectados por este incremento de enfermedades neurológicas. Para muchos investigadores la razón es una lenta y progresiva intoxicación por metales pesados debido al vertido por parte de la industria de mercurio y plomo a la atmósfera, pero también por la presencia de algunos metales en los amalgamas dentales (mercurio, estaño, plata), los cigarrillos (cadmio), las vacunas en general (aluminio) y particularmente la vacuna de la rubeola-paperas-sarrampión (mercurio).

Cuando la caseina y el gluten no son digeridos

Los metales pesados cuando se acumulan en el organismo, tienen una acción inhibitoria sobre un tipo de enzimas, las peptidasas, destinadas a la completa degradación de un grupo de proteínas como son el gluten (cereales) y la caseína (leche).

En algunos niños con serios problemas de comportamiento o neurológicos y que tienen un potencial genético, ha sido identificado una falta de estas encimas. Varios científicos han deducido que las enzimas son inhibidas por el exceso de metales pesados, y entonces varias psicopatologías, como una hiperactividad constante o una profunda depresión pueden aparecer en estos niños.

Un envenenamiento crónico está dañando estos niños. En efecto, debido a que las proteínas de los cereales y la leche no son descompuestas completamente, atraviesan la barrera intestinal y llegan al sistema sanguíneo. Estos péptidos opiáceos van a comportarse en el organismo como morfinas, y son fijadas a los receptores bioquímicos específicos para estas substancias. Entonces los péptidos procedentes del gluten y de la caseína van a provocar desarreglos del comportamiento, y van a favorecer el desarrollo de enfermedades neurológicas.

La prueba bioquímica

Los problemas del comportamiento causados por la degradación parcial del gluten y de la caseína han sido dados a conocer en diversas publicaciones médicas, dirigidos por el profesor Reichelt del Instituto de investigación pediátrico de la Universidad de Oslo.

Los investigadores han encontrado la acumulación de péptidos en la orina (gluten y caseína), no siempre asociada a tasas anormalmente elevadas de anticuerpos específicos (IgA, IgE, IgG) producidos por el organismo para intentar eliminar estas substancias antigénicas. Han concluido que los péptidos extraños llegan a la circulación sanguínea intactos, y en cantidad suficiente para estimular una respuesta inmunitaria. La prueba bioquímica de la intoxicación ha sido aportada.

Los síntomas principales

El desorden bioquímico al que se encuentra confrontado el organismo por una intoxicación de gluten y caseína es el origen de un abanico de desórdenes comportamentales que van desde una hiperactividad al autismo, pasando por los problemas de personalidad y de epilepsia.

Las substancias opiáceas que saturan el cerebro tienen como efecto inhibir los vínculos sociales. La indiferencia, el repliego en si mismo y la ausencia de lenguaje son las mayores consecuencias. Los niños intoxicados son también más expuestos a crisis de epilepsia que aumentan con la edad paralelamente a la secreción de péptidos opiáceos. Esto se puede explicar por el hecho que ciertos opiáceos tienen propiedades convulsionantes.

Paralelamente, los péptidos nocivos que inundan el organismo perturban la gestión de la serotonina. Hay a veces demasiada serotonina, a veces demasiado poca. Esto conduce a informaciones excesivas transmitidas por los sentidos, los insomnios, las reacciones impulsivas y también una débil aptitud a la adaptación…

La falta de adaptación y la reacción exacerbada a los estímulos sensoriales y emocionales puede traducirse bien por una excitación autónoma del sistema nervioso central, o bien
por una inhibición de las reacciones que provoca un repliego en si mismo del individuo y que le lleva a adoptar un comportamiento securizante hecho de rituales y/o de estereotipos.


Prioridad al régimen sin gluten y sin caseína

Antes de lanzarse a un régimen muy complejo, cabe en primer lugar asegurarse que su hijo está efectivamente intoxicado por el gluten y la caseína. Unos simples análisis de orina permitirán salir de dudas. Un test de permeabilidad intestinal permite medir el porcentaje de moléculas pequeñas y grandes que atraviesan la pared intestinal.

Una vez que el diagnóstico está establecido, y más que pasar directamente a la fase de eliminación de metales pesados acumulados en el organismo, conviene sobretodo concentrarse en la adopción de un régimen alimentario estricto. Los resultados son a la vez más rápidos y más seguros.

Un régimen sin gluten y sin caseína ocasiona en efecto, según el profesor Reichelt, una mejora de todas las categorías del comportamiento en un 81% de los niños en solamente tres meses. Un régimen alimentario sin caseína y sin gluten tiene como consecuencia la disminución de péptidos en la orina (alrededor de la mitad en diez meses). Esta disminución está asociada a una mejora del comportamiento clínico de los pacientes. Una retoma de estos alimentos provoca generalmente una recaída pasajera.

Una alimentación estricta sin gluten y sin caseína puede parecer a priori extremadamente compleja ya que estas proteínas se encuentran un poco por todas partes en nuestra alimentación. Pero ciertos médicos nutricionistas pueden dar excelentes consejos.

Desintoxicación: una nueva solución

Independientemente del régimen, es posible realizar diferentes tests respecto a la caracterización de los metales pesados. Uno de los más específicos es el test Melisa (“Memory lymphocytes inmuno-stimulation assay”) propuesto por el profesor Vera Stejskal de la Universidad de Estocolmo (Suecia).

También un laboratorio belga, S&P, comercializa un producto, el TMD (Toxic Metal Detox) que constituye una respuesta natural a la eliminación de metales tóxicos. Estudios han demostrado que la eliminación de estos metales pesados es total alrededor de 8 a 9 meses. Este laboratorio suministra igualmente una lista de prácticos de salud natural formados en estas cuestiones y recomienda dirigirse a uno de ellos para un seguimiento óptimo de la toma de TMD.

También existen complementos naturales o soluciones basadas en la fitoterápia para desintoxicar los metales pesados (ver nº 26 de “Soignez-vous” y el nº 11 de “Santé pratique”). 
Gemma Calzada i Roca

http://www.tips4mums.com/news/es_ES/2008/10/28/0002/autismo-hiperactividad-depresion-en-la-infancia-intoxicacion-por-metales-pesados