03 enero 2015

Tienes derecho a diseñar la vida como la sientes...¡Salta!






Nos quejamos cuando no tenemos lo que queremos...

Nos quejamos cuando lo que tenemos no lo queremos...

Nos quejamos cuando viene lo que queremos y no sabemos qué hacer con lo que tenemos...

Muchas veces, la queja es un hábito...

Puede que no sepas qué hacer con esto...

Puede que la sensación de sentirse perdido empiece a dar vueltas con las creencias que hemos adquirido a lo largo de la vida y se junte ahí todo, limitando, cortando nuestros pasos hasta  paralizarnos.

Puede que el miedo a mover ficha nos lleve a pensar que si los damos, no hay vuelta atrás. Cuando en realidad, cada día, a cada hora, en cada 'cada' no hay una vuelta atrás y si te paras a pensar, puede que sea una gran oportunidad, una gran noticia que no se pueda dar vuelta atrás... Detrás ya no hay nada.

La sensación de salir de una situación conocida, lo que se llama zona de confort, se las tiene con unos índices de tensión muy altos. En un extremo está lo que conozco y todo lo que he generado; en el otro extremo, lo que quiero y la apertura a mis anhelados sueños.

La sensación es de salto al vacío con todo lo que comporta el salto al vacío... pero en realidad no es más que una sensación. Desde el momento que ya transitas hacia él, caminas, te mueves, ¡bailas! hacia el cambio, ya se está creando...

Sin darte cuenta, ya has dado muchos pasos desde el primer momento que naciste y muchos fueron buenos pasos y de otros, aprendiste. Si te hubieras quedado ahí, atrás, en lo conocido, no estarías, hubieras muerto.

Tienes la oportunidad, cuando tú lo consideres, de entrever lo que te limita para integrar en tu vida lo que quieres, lo que se te presenta de manera generosa y ponerte a trabajar... Te puedes dar este regalo, sólo depende de ti.

Se consigue y mira que no te digo que se puede conseguir, sino que se consigue.

Date permiso, desde esta libertad que en el fondo sabes que tienes de diseñar tu vida tal como la sientes porque te lo mereces... ¡Salta! Y una vez hayas saltado, verás el sentido.

¡Atrévete a ser Tú con la mejor versión de ti mismo!

Muy buen día, corazón! 




(¡Para ti, mi niña preciosa... de tu Amai!)

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