03 octubre 2010

¿Somos marionetas?

Somos seres libres para decidir de nuestra vida y espíritu lo que queremos. Tenemos libre albedrío y aunque esta afirmación suponga una liberación, también es una carga porque te hace decidir sobre ti con todas las consecuencias. No somos marionetas con unos hilos largos y enormes donde alguien los maneja a su antojo y hace lo que le viene en gana. Tenemos el poder de decidir. Se te sientes así, corta estos hilos.

Antes de nacer, cuando decidimos volver a encarnarnos, pactamos una serie de dificultades, el nivel de evolución y el ámbito donde queremos ocurra todo para que se cumpla. Nuestro espíritu, lúcido sin un cuerpo material, escoge a la perfección lo que quiere y lo que no quiere para que la experimentación sea perfecta.

Esta decisión la llevaremos con nosotros mismos a  lo largo de la vida sin olvidar que somos materia y espíritu, el poder de decidir sigue estando ahí aunque con la materia nos densificamos a nivel vibracional, tenemos momentos en que el espíritu se libera de ella y sigue circulando con libertad. Sólo experimentando conoceremos nuestro poder, los mejores momentos por no decir los únicos en los que nos percatamos a la perfección de ello son los momentos de crisis.

Es importante no anestesiar el dolor ni tampoco la posible revulsión que nos puede generar los acontecimientos porque nos da una pista clara de cómo somos y cómo sentimos en esencia. Así nos damos cuenta de quienes somos y donde queremos llegar, de nuestra madurez.

Si te sientes como si alguien manejara los hilos de tu vida es que has perdido el conocimiento de tu poder. Has perdido la práctica de él, ya no gobiernas, no es que no puedas aunque lo creas, sino porque lo tienes dormido y está esperando que te des cuenta que está ahí para que resurja con toda su fuerza, corte los hilos de quien te maneja y empieces a ser amo y señor de tus decisiones.

Las cargas emocionales muchas veces son excusas para no ejercer este poder. Olvidamos, a menudo, el pacto que hicimos y el porqué lo hicimos. ¿Cómo es que sentimos esta carga si es una decisión de nuestro ser desde nuestra libertad? No tiene sentido.

La carga no existe como no existe la obligación de cumplirla. Existe, sin embargo, la razón por la cual he decidido pasar por aquello, la lección que debo extraer y la entrega de mi generosidad hacia el prójimo que supone parte de mi crecimiento y el compromiso de llevarlo a cabo es para llegar al final de la lección no es un vía crucis.

Olvidamos que no somos víctimas porque tenemos la capacidad de construir y es básico que lo entendamos. Nos sentimos víctimas como quien aguanta una sentencia, una injusticia, olvidando todo el contexto que lo rodea y que es una acomodación de un rol muy nocivo para nosotros mismos.

Somos creadores de nuestra vida con un poder impresionante que desconocemos muchas veces y que sólo saldrá a la luz el día que decidamos vivir como nosotros mismos hemos decidido sin ser marionetas, sin actitudes serviles.


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